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ANIBAL EL CONQUISTADOR | 12/03/2009


Siempre me chiflaron las biografías


De siempre me ha gustado mucho leer biografías de gente famosa, y dentro de los nombres famosos, aprecio mucho el saber sobre guerreros o conquistadores de la antigüedad.
Anibal, nació en la antigua Cartago, que corresponde con la actual Túnez, allá por el año 247 a.C. y murió en Bitinia, la actual Turquía, en 183 a.C. Fue un militar cartaginés.
Su padre se llamaba Amílcar Barca. Y como sucede con la vida de muchos personajes de antes de nuestra era hay leyendas mezcladas con la realidad; dice la leyenda que su padre le hizo jurar odio eterno a los romanos ante los dioses. Tras la muerte de su padre, en 229 a.C., y el asesinato de su cuñado Asdrúbal (221 a.C.), Anibal se convirtió en el jefe del ejército cartaginés, que ya entonces controlaba el sur de Hispania.
Se realizaron diversas expediciones, desde Cartago, hacia el altiplano central y sometió a varias tribus íberas. En 219 a.C. destruyó Sagunto, que estaba aliada con Roma, y traspasó el Ebro, río en el que se había fijado siete años antes el límite de sus territorios. Con ello se desencadenó la Segunda Guerra Púnica (219-202 a.C). Siempre ocurre lo mismo… ya antes de Cristo los límites de las fincas enfrentaban a los paisanos.

En la primavera del 218 a.C., Aníbal concedió a su hermano Asdrúbal el mando de las tropas en Hispania y partió hacia Italia con un ejército de 60 000 hombres y 38 elefantes. De pequeño cuando estudié Historia en la EGB esta expedición es lo que se me quedó grabado en la mente, y así me hablan de Anibal y digo “sí, sí, el que atravesó los Pirineos con un ejercito de elefantes”. Después de atravesar los Pirineos, y los Alpes, llegó a la llanura del Po, donde derrotó a los romanos sucesivamente en Tesino y en Trebia, a pesar de las numerosas bajas que había sufrido en el curso de la marcha. Al año siguiente, una nueva victoria, esta vez junto al lago Trasimeno, le dio el control sobre la Italia central. Aplastado el ejército romano de Flaminio, Roma quedó a merced del cartaginés, pero éste no se atrevió a asaltar las sólidas murallas de la ciudad y prefirió dominar la Italia meridional. Ay con los temores!! Yo creo que era un estratega muy inteligente pues se dio cuenta de que, en la mayoría de los casos, la avaricia rompe el saco.En agosto del 216 a.C., venció en Cannas a las tropas de Lucio Emilio Paulo y Marco Terencio Varrón, cuyos efectivos duplicaban a los suyos. No obstante, lejos de sus bases de avituallamiento, sin posibilidad de recibir refuerzos, ya que su hermano Asdrúbal había sido derrotado y muerto por Claudio Nerón en la batalla de Metauro cuando se dirigía a socorrerle (207 a.C.), y habiendo fracasado en el intento de atraer a su causa a los pueblos itálicos sometidos por Roma, el ejército de Aníbal quedó aislado e inmovilizado en la Italia meridional durante varios años, situación que aprovecharon los romanos para contraatacar.
Tras expulsar a los cartagineses de la península Ibérica, el general romano Publio Cornelio Escipión, llamado el Africano, desembarcó cerca de Cartago (203 a.C.), hecho que obligó a Aníbal a regresar a África, donde fue vencido en la batalla de Zama, en el 202 a.C. A consecuencia de esta derrota, Cartago se vio obligada a firmar una paz humillante, que puso fin al sueño cartaginés de crear un gran imperio en el Mediterráneo occidental. Y es que muchos sueños de imperios por construir quedaron en el tintero a lo largo de la Historia… ya Genghis Khan también ansiaba conquistar el mundo y la vida no le brindó esa posibilidad. Pero, eso sí, Anibal no fue como Boabdil el Chico que lloró como mujer lo que no supo defender como hombre.Con todo, Aníbal, elegido sufeta para los años 197 y 196 a.C., intentó reconstruir el poderío militar cartaginés, pero, perseguido por los romanos, hubo de huir y refugiarse en la corte de Antíoco III de Siria, a quien indujo a enfrentarse con Roma, mientras él negociaba una alianza con Filipo V de Macedonia. A raíz de las victorias romanas sobre los sirios en las Termópilas (191 a.C.) y en Magnesia (189 a.C.), Aníbal huyó a Bitinia, donde decidió quitarse la vida el año 183 a.C., para evitar que el rey Prusias lo entregase a Roma y ante la imposibilidad de encontrar un refugio en que pudiera sentirse seguro.

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