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GIUSEPPE LANZA DEL VASTO | 12/03/2009


El maestro de un poeta callejero, E. J. Malinowski


Lanza del Vasto (nacido Giuseppe Giovanni Luigi Enrico Lanza di Trabia en San Vito dei Normanni, Italia, el 29 de septiembre de 1901 - muere en Murcia, España, el 5 de enero de 1981). Fue un filósofo, poeta, artista y activista de la no-violencia.
Fue discípulo de Mohandas K. Gandhi, trabajando en el diálogo interreligioso, la renovación espiritual, el activismo ecológico y la no-violencia.
En diciembre de 1936, Lanza viajó a la India, para unirse al Movimiento para la Independencia de la India comandado por Gandhi. Había conocido a Gandhi a través de la obra de Romain Rolland. Tras vivir con Gandhi durante 6 meses, emprendió su peregrinación al nacimiento del Ganges y luego de ese viaje volvió a Europa. En 1938 emprendió uno de sus viajes espirituales hacia Palestina en plena guerra civil, para conocer y visitar los Santos Lugares.
Peregrinación a las fuentes es su libro más importante. En él relata sus primeros días en la India y los distintos pasos que da para despojarse de su hombre occidental. De esta manera es como llega a conocer al objetivo de su viaje, Mohandas K. Gandhi que en ese momento participaba activamente como asesor del Parlamento Indio. De sus días con Gandhi se refleja el estrecho contacto que tenían y la madurez del proyecto de Lanza del Vasto de peregrinar hasta el nacimiento del Ganges, de donde vuelve después de haber experimentado con casi todos los aspectos de la vida ascética de las distintas castas y sectas hindúes de la India.
Me llamó la atención buscar información sobre el asceta Lanza del Vasto porque lo vi en una foto de un maravilloso libro de poesías de un poeta callejero, E. J. Malinowski, que un día vendía libros en las Ramblas de Barcelona, y al que tuve la suerte de comprarle un libro, “Viento 2”. Y es que la poesía diría que es el lenguaje del alma y el lenguaje del alma de los orientales es encantador. Porque, la mayor ventaja que yo veo entre la filosofía oriental y la occidental, a favor de la primera, es que ésta te fluye con la mente… cómo diría… en blanco. No se basa en enrevesadas construcciones de frases de conceptos que, para entenderlos te tienes que exprimir el cerebro al límite. No. Entender el budismo o el hinduismo parece que te relaja cuanto más avanzas en ello.
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