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EL AFÁN POR RETOMAR LOS ORÍGENES DE LA MADRE NATURALEZA ME APASIONA | 01/06/2009


Gerardo Olivares prepara el rodaje de “Entre lobos”


“Entre lobos” es un relato de ficción basado en el caso real de un chico nacido en la Serranía de Córdoba en 1946 y que, con 7 años de edad y a lo largo de los doce años siguientes, vivió solo en el monte, únicamente acompañado por lobos, águilas y una serpiente.
El filme lo protagonizarán dos niños de ocho y doce años. Según explicó ya el propio Gerardo Olivares, el rodaje comenzaba este mes, pero "durará todo el año", para así grabar en escenarios naturales en "todas las estaciones", en su mayoría en Los Pedroches, el espacio geográfico donde tuvieron lugar los hechos reales en los que se basa Entre lobos . Para llegar a este punto, según señalaron Olivares y el productor de Wanda Films, José María Morales, tuvo que llevarse a cabo, hasta el pasado abril y durante dos meses, la selección de los dos niños cordobeses que protagonizan la película, que fueron elegidos tras los procesos selectivos previos realizados en siete pueblos de la provincia, a los que se presentaron un total de 204 niños. Se hizo de éstos una selección de once niños en la sede de la Córdoba Film Commission, a partir de la cual se escogió a los dos niños que encarnan a Marcos, el protagonista de la película, y a su hermano en la ficción.
De esta forma, un joven de ocho años de Villanueva de Córdoba hace el papel de Marcos hasta su juventud, cuando le sustituirá el actor Juan José Ballesta, mientras que un chico de 12 años, natural de Añora, es el que encarna al hermano de Marcos en la ficción. En cuanto a los actores que participan, estarán Sancho Gracia, en el papel de Atanasio; Carlos Bardem, como Ceferino; el andaluz Antonio Dechent, como Hocicotocino; Luisa Martín, como Araceli, y Rodolfo Sancho, como Balilla, entre otros.
Entre lobos es una película de ficción basada en hechos reales que sucedieron en la Sierra de Córdoba años después de la Guerra Civil. Se trata de la historia de Marcos Rodríguez, el salvaje de Sierra Morena. Marcos nació en 1946 en el seno de una familia muy humilde.
He escogido esta noticia porque creo que en el mundo actual en el que vivimos con tanta tecnología y ciencia, nos sentimos desbordados y olvidamos fácilmente que somos, en el fondo, en la mayoría de nuestros comportamientos como el resto de animales. En ese sentido, es muy entretenido ver, por ejemplo, la serie “Bones” de la Sexta, ... concretamente un capítulo en el que la antropóloga forense, a la que su compañero del FBI llama cariñosamente “Huesos”, está con su mejor amiga en una discoteca y al ver a gente negra bailar comienza a hablar del sentido tribal y de que se comportan siguiendo unos determinados patrones en el rito del baile. Inmediatamente, al oírla comienzan a meterse con ella y se monta un follón.
Precisamente, a eso me refería al decir que somos parecidos a los animales, y es que desde un punto de vista antropológico es muy interesante lo que se puede aprender viendo y observando a la gente en sus comportamientos de la vida diaria.
Félix Rodríguez de la Fuente fue un gran amante y estudioso de los lobos, y no es de extrañar que la mención de este legendario animal produzca reacciones en las personas al oírlo, ... está claro que no deja indiferente a nadie. El temor, la sensación de ponerse los pelos de punta o la piel de gallina al oír su aullido nos llegó transmitida genéticamente desde nuestros ancestros más lejanos.
Yo creo que si lográramos superponer el plano espiritual del ser humano a la ambición y corrupción que genera el afán de acumular dinero- que, en el fondo, no deja de ser un producto artificial-, entonces seríamos capaces de vivir en armonía con la naturaleza, y lograríamos mantener y hacer que perdurase más tiempo en la historia de la humanidad la relación, perfectamente equilibrada, que mantenían por ejemplo, los pieles rojas con el entorno natural que los rodeaba. Cazaban únicamente los búfalos y bisontes que necesitaban para comer.
Lamentablemente, a poco que observemos, nos damos cuenta de que al final sucede como en la maravillosa película “Gorilas en la niebla”, en que a la aguerrida defensora de los gorilas la asesinan vilmente por no entender que el estudio de la vida de los gorilas en libertad puede aportar algo muy valioso al ser humano.


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