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SOBRE CINE INFANTIL | 02/06/2009


Mira por donde!! Casi siempre sucede lo mismo


No soy experto en cine infantil pero he de reconocer una cosa, después de haber leído una crítica, en la red, sobre la última versión de “La montaña embrujada” : los niños que van a ver cine también piensan y no es plan de mantenerlos con la boca abierta únicamente a base de explosiones y persecuciones de choques. Porque, por esa regla de tres, las películas para público infantil que más éxito tendrían carecerían de argumento. Hay que pensar, digo yo, que una película, por mucho que sea de Walt Disney o lo que quieras, ha de tener un inicio, un nudo y un desenlace y, cada una de esas partes ha de tener interés por sí misma.
Hace años, un ayudante de producción de Telecinco, que hoy es productor, me dijo que el éxito de “Barrio Sésamo”, el toque mágico que tuvieron el acierto de ponerle a ese programa sus creadores, no se había vuelto a repetir. Y es que eso, la verdad, me dio mucho que pensar. Quiere decir que, la audiencia infantil en el cine y en la televisión están más que descuidadas. Cuando fui a ver la película “Un chihuahua en Beverly Hills” me encontré con que era la versión light o suave de una mezcla de “Seis días y siete noches” y de “Gladiador” (dos películas, por cierto, que me parecen maravillosas).
Tendríamos que ver todos “Big,big,big” de Tom Hanks, en la que el protagonista es un niño en el cuerpo de un adulto. Pues, ¡quieren creer que ese chico infantilizado se convierte en el creativo más formidable de una empresa de juguetes! … Es que hay que ponerse en la mente del espectador y mirar de crear algo distinto al resto de géneros cinematográficos; pero, cuando digo distinto, es distinto y no una versión suavizada del cine para adultos.
Si lograran eso, entonces saldrían películas de cine para niños que triunfarían y que, incluso estarían formidables para los adultos que acompañaran a los pequeños.
Es todo muy complicado, y habría que profundizar en cuestiones muy controvertidas y que, hoy en día, el cúmulo de intereses creados hacen inamovibles.
Por matizar algo diría que, por ejemplo, no es cierto que se necesite un enorme desembolso de dinero para crear cine de calidad. Miren ahí el éxito que tuvo, tiempo atrás, “El Mariachi” de Robert Rodríguez, una película con muy bajo presupuesto.
Pero lo que sucede es que, como con muchas otras cosas, ejemplo el fútbol, lo han mercantilizado todo y se ha perdido la esencia del arte del cine- ahora es un negocio y va en vías a dejar de ser arte- y la esencia del fútbol.

No obstante, hay que ser optimista y no rendirse. Las florecientes industrias cinematográficas de países que ahora empiezan a tener una producción de films más o menos estable, son un soplo de aire fresco y de cambio al panorama cinematográfico mundial. Y de ellos depende- porque los patriarcas del cine están corrompidos- que el día de mañana se siga valorando, sobre todo, en un realizador o en un guionista el esfuerzo y la maestría en exprimirse el cerebro para crear obras maestras con el mínimo dinero posible. En ese aspecto, los directores de las Academias cinematográficas y de las televisiones tendrían que tomar buena nota, y dejar sentir su autoridad para encauzar el rumbo del Séptimo Arte por unos ideales lo más puros posible.
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