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COMIC
     
 
TUMAC | 06/11/2009


Un claro ejemplo de la pervivencia del espíritu indio


Hoy he leído un comic de Tumac, el piel roja que tan bien supo dibujar Jesús Blasco y que muestra las peripecias de un indígena de los Andes que, con cada historia se encuentra en un entorno de lo más rocambolesco. Algo así como “Kung Fu”, cogen un personaje carismático y lo insertan en mil y un escenarios.
Me llama la atención que, en las dos historias del tebeo que leí, se producen saltos en el tiempo que son flagrantes elipsis de trozos de argumento. Suponiendo que va destinado a público juvenil pues… se podría perdonar. Pero, digo yo: ¿acaso no tendría más mérito y prestigio contar la historia siguiendo una línea argumental constante ininterrumpida? Aunque ello supusiera pues, estrujarse más el cerebro al elaborar el guión y, en contrapartida, tendría la ventaja de ser una trama más creíble y verídica, y no habría por qué calificarla de infantil o ñoña.
Después, otro aspecto curioso y que, por supuesto, no es el primer caso (ni será el último, supongo) es que, en una historia en que un indio mayor que él y con pintas de ser un chamán, Tumac prueba los efectos de un brebaje que lo traslada en el tiempo, a la época del descubrimiento de América… Pues bien, ¿no sería mucho más entusiasmante que el final de la historia no fuera un tópico muy socorrido y que, por el contrario, bebiese más de… por ejemplo, la maestría de Isaac Asimov al redactar?.
Que cada lector juzgue lo que crea conveniente. Es sin duda, sorprendente cómo se agranda, en ocasiones, hasta el infinito la barrera existente entre el mundo de la ficción-ya sea en el cine, TV, o comic o novelas- y el mundo de la realidad, a pesar de que son historias que, por lo que se venden, es precisamente por el hecho de tratar temas de candente actualidad.
Yo soy de los que opinan que la maestría de un guionista o de un escritor se mide, precisamente, en cuestiones como ésta. No he leído tanto a Shakespeare como para decir ahora si este genio de la literatura corrigió este fallo en sus obras pero, diría que si no ha sido así, pues nos hallamos ante una grave carencia, en la actualidad, en materia de creación de historias, en cuanto a crear una trama que explorase, mejor dicho, extrapolase la realidad, fuese más allá; es decir, algo así como el hiperrealismo en la pintura.
Sin duda, si algún día llego a escribir una novela, mi premisa principal sería ésta.
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