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BALZAC EN EL CINE | 16/12/2009


La vida de un apasionado confuso


El director francés Jacques Rivette se encargó de dirigir “La duquesa de Langeais”.

Rivette (Ruán, 1 de marzo de 1928), en 1950 se unió al Ciné-Club del Barrio Latino y empezó a escribir críticas cinematográficas para la revista Gazette du Cinema. También para esa época grabó sus primeros cortometrajes, Aux Quatre Coins (1950), Le Quadrille (1950), and Le Divertissment (1952). En 1952 empezó a escribir para Cahiers du Cinéma junto a otros críticos, con quienes protagonizaría la nouvelle vague: Éric Rohmer, Jean-Luc Godard, François Truffaut y Claude Chabrol. Tuvo un comienzo en el cine de lo más corriente, pero no obstante, es digno de destacar como compagina la capacidad creativa en el arte de la escritura y en el de la imagen.
Junto con Jean-Luc Godard, Rivette es considerado uno de los directores más experimentales e influyentes de la nouvelle vague. Sus historias suelen desarrollarse de maneras poco convencionales, muchas veces mezclan romance, misterio y comedia y hasta incluyen escenas improvisadas. Sus films también se destacaron por su excesiva longitud, como Out 1 de 1971 que dura 13 horas y tiene una versión reducida de 4 horas y media. Todos estas características que tiene su cine, a mi juicio, son indicio de la enorme capacidad creadora que alberga en su interior Rivette.
La película trata de una historia de amor durante el período de la Restauración en una sociedad dominada por la hipocresía, por el peso de las apariencias y el dinero; entre el general de Montriveau y la duquesa de Langeais surgirá una trama que pretende captar la atención del espectador. Adaptación de la novela "La Duchesse de Langeais" de Honoré de Balzac, he escogido este film porque me da pie a escribir sobre la figura de este importante escritor francés.
Honoré de Balzac (Tours, 20 de mayo de 1799 - París, 18 de agosto de 1850) fue el novelista francés más importante de la primera mitad del siglo XIX, y el principal representante, junto con Flaubert, de la llamada novela realista. A este género también perteneció el escritor español Benito Pérez Galdós.
Trabajador infatigable, elaboró una obra monumental, la Comedia humana; ciclo coherente de varias decenas de novelas cuyo objetivo es describir de modo casi exhaustivo a la sociedad francesa de su tiempo; según su famosa frase, hacerle "la competencia al registro civil".
Esta frase es muy significativa pues, diría que da fe de un estilo austero, sufrido y elegante que tiene por meta algo muy claro y determinado, llamar la atención al lector a través de la muestra de “trozos” de realidad sacados de la época en que vivió Balzac. Rivette, por tanto, al dirigir la adaptación de la novela de la que hablamos, que fue publicada en 1836, tuvo que afrontar un doble reto: ser fiel al valor literario de la obra y a la vez, mirar de no perder nada del encanto que supone el retratar la sociedad de aquella época.
La infancia de Honoré fue difícil, y estuvo caracterizada por el desapego emocional que mostraron su padres, sobre todo su madre, hacia él; esto marcaría profundamente a Honoré, quien siempre buscaría relacionarse con mujeres mayores que él, capaces de ofrecerle el amor que su madre le negara en su infancia. Nada más nacer fue confiado a una nodriza, con la que viviría hasta la edad de cuatro años fuera del hogar paterno; sólo se le permitía visitar a sus padres, como si se tratara de un extraño, dos domingos de cada mes. Cuando pasó a residir en casa de sus padres, éstos le trataron con gran frialdad, manteniendo una gélida distancia hacia su hijo, a quien no se le permitía ninguna diversión infantil. A la edad de ocho años, su madre insistió en enviarlo a un internado en la localidad de Vendôme, donde pasaría los siete siguientes años. Las condiciones del internado eran duras: no había vacaciones escolares, por lo que apenas vio a sus padres en todo ese tiempo; su madre, esperando despertar en él un afán ahorrativo y trabajador, apenas le mandaba dinero, por lo que Balzac era ridiculizado por sus compañeros; el sistema de estudio del internado, basado en la continua memorización de textos, no se adecuaba a Honoré, quien sería uno de los peores estudiantes de su clase; su actitud desganada le valieron frecuentes castigos, tanto corporales como en celdas de detención... Sus experiencias en la escuela las plasmaría en la semi-autobiográfica novela Louis Lambert (1832).
Es curioso pero, el número de creadores en el campo de la literatura y del cine, e incluso de otras artes, que han tenido una infancia demasiado dura es muy grande y, es significativo, creo yo el pensar que tiene una lógica: el haber vivido un montón de experiencias fuera de la normalidad agudiza la sensibilidad y la disponibilidad para, relatar o plasmar el fruto de ello, es decir la huella que esos acontecimientos dejaron en la persona. Ya me lo decía hace tiempo, el dibujante José María Beá que, él cuando escribe o dibuja, se vale mucho de las experiencias que ha vivido.
De su juventud hay que destacar que mantuvo una idea, o más bien, un sueño que para otros sería considerado una fantasía, y por ello decide, tras probar suerte en el mundo laboral como socio de un notario, establecerse en París para ser escritor de éxito. El siguiente factor clave para entender cómo Honoré llegó a ser escritor famoso, es que estuvo una larga temporada escribiendo a destajo, para todo tipo de encargos que le hacían los editores.
Desde 1825 Balzac comienza a mezclarse en los más pintorescos negocios, fruto, sin duda, de un espíritu inquieto, lo cual provoca que la mente de gente así, no encuentre acomodo en la sociedad que exige una forma de comportarse precavida y eminentemente práctica y ajustada a proyectos muy concretos y delimitados.
Es relevante que en los primeros momentos de su éxito literario cogió influencias de Walter Scott. Asimismo, no tiene desperdicio el saber que, era un hombre que, debido a su mente inquieta, estaba constantemente empeñado en un mar de deudas. Lo que solía hacer era, contraer nuevas deudas para pagar las que ya tenía. Sorprendente, sin duda. Además, cuando se convirtió en escritor prolífico y famoso, llevaba la situación del siguiente modo: se tiraba las noches enteras escribiendo y aguantando a base de ingerir café negro en grandes dosis.
“La Peau de chagrin”, que aparece en la Revue de Paris, su primera novela exitosa, de carácter semifantástico, recibirá el elogio de la crítica, entre ellos, del anciano Goethe, y del público. Es significativo también que, en esta obra hace reaparecer a sus personajes de una novela anterior. Otro dato curioso de su vida es el saber cómo lleva la relación con Ewelina Hańska, una condesa ucraniana que, lo utiliza para combatir el aburrimiento; mientras que él fantasea, afanándose en mantener correspondencia por carta durante quince años, con ella, imaginando para sí que es una princesa llena de fortunas de todo tipo. Lo cruel de la vida es lo que ocurre a continuación; la condesa, que estaba casada y cuyo marido, creía que Balzac era un amigo más, cuando queda viuda es presionada por éste para que acceda a casarse. Balzac, incluso viajará a Ucrania y allí, debido a su quebrantada salud, la condesa presiente que él va a morir pronto. Así que, accede a casarse con Balzac, el cual, efectivamente, muere pocos meses después.
En conclusión, y para rematar, queda decir que así de misteriosa es la vida… Ante este fracaso como persona, Balzac puede jactarse de tener admiradores como Victor Hugo, que dijo algo tan maravilloso de él, el día de su entierro: "A partir de ahora los ojos de los hombres se volverán a mirar los rostros, no de aquellos que han gobernado, sino de aquellos que han pensado".
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