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CRÍTICAS
     
 
SERPICO, DE SIDNEY LUMET | 09/07/2010


Un gran sacrificio, un espejo de los que luchan por un mundo justo…


Ver esta película no es aconsejable según el estado de ánimo que tengas… es broma, lo que quiero decir es que, se ve como la soledad es en el noventa y nueve por ciento, la única compañera de aquellos que luchan contra corriente y, la pregunta del millón es : ¿por qué luchan algunos contra todo el sistema? Porque tienen fe en un mundo mejor pero, es que lo que no saben es que, a pesar de que intenten hacerlo bien, muy bien, siempre van a tener problemas que, a la vista de muchos de los que les rodean, van a situarlos en el lado malo, … ellos van a ser los tiranos, ellos van a ser los malos. Fijénse en lo que responde uno de los policías que está custodiando a Serpico en el hospital, cuando él está herido, a punto de morirse, y el compañero intenta entrar a hablar con Serpico, “ ya sabes la consigna, no hablar nada con él; es un hijo de zorra”. Sin embargo, está claro que, Frank Serpico, se siente frustrado precisamente por eso, porque él quería que todo el mundo le agradeciera el montón de buena fe y de buenas intenciones que depositó en el tiempo que, con mucho sacrificio, lleva ejerciendo de policía y que, para colmo de males, le costó que la mujer lo abandonara, que el juez que le iba a dar la placa de oro de detective, argumente en contra que es un homosexual que fue pillado “in fraganti” en los lavabos de la comisaría, y que por poco lo entierren. ¿Qué más podía perder? Nada, lo dio todo.
Y es que esta magistral película me recuerda mucho a la también fenomenal “Herida”, de Louis Malle. Hay gente, como es el caso del personaje de Juliette Binoche y, en el caso de Frank Serpico, que son capaces de vivir bajo una enorme presión. Son seres privilegiados, que muy a su pesar, son capaces de lograr grandes hazañas. Evidentemente, Binoche, en “Herida” se lo monta con el padre y con el hijo y está mal hecho. Pero, a lo que me refiero es que, fijándonos en el personaje de Jeremy Irons, él intenta sobrellevar la situación- a pesar de que, muy certeramente, le advierte ella, que no va a ser capaz- y al final no puede y se produce la mayor de las tragedias. El hijo muere y el padre, o el fallecido, sufrieron porque, según mi opinión, veían las cosas como las ve, en “Serpico”, la mujer de Frank: sencillamente, no puede más y lo cita en un bar para decírselo.
A Serpico sólo se le puede reprochar que, cuando ella le dice que nunca le había oído decir “ ¡Vas a tener el valor de abandonar al hombre que amas, al futuro padre de tus hijos!” , tenía razón, igual que cuando, a continuación le dice que si se queda con él, nunca más se lo va a volver a decir a ella. Y es que, Serpico vivía por y para la misión que se traía entre manos, y desgraciadamente, estaba tan imbuido de ese afán de extrema justicia que no logró razonar con la chica que lo amaba de todo corazón.

Me suena que, algún pensador famoso, dijo que el hombre vivimos dentro de una jaula y que los que, por casualidad luchan por salirse fuera, siguen indefectiblemente, viviendo igualmente dentro de una jaula. Vean sino, que Serpico, al final dimite y se va a vivir a Suiza. Me parece que el pensador al que me refiero es Wittgenstein, no estoy seguro. Pero, de lo que sí estoy seguro es que esta película invita al telespectador a leer y reflexionar, a leer filosofía y a pararse a meditar sobre la forma de actuar de la gente que nos rodea.
Como colofón decir que, Peter Maas hizo una labor admirable al biografiar la vida de Frank Serpico en la novela “Serpico”. El actor John Randolph y el actor Jack Kehoe interpretan magistralmente los dos personajes que dan apoyo hasta el final a Serpico. Sus dos soportes…
Yo me quedaría, de este film, con la escena de cuando entra Serpico en el establecimiento donde está su hermano y éste no para de preguntarle qué tal le va el trabajo de policía. Serpico no aguanta más y es sincero, cosa que otros en su situación no harían, eso le diferencia, le dice “ me paso todo el día rodeado de policías, … “ le está pidiendo que lo deje respirar un poco aire libre.
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