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BUFFY VAMPIRE SLAYER I | 19/07/2010


Lo transcendente en lenguaje juvenil


La famosa serie “Buffy cazavampiros” se desarrolla a partir de los hechos que narra una película del 92, escrita y dirigida por Joss Whedon, y que se titulaba “Buffy, la cazavampiros”. Whedon se encargaría, posteriormente, de producirla para televisión. El argumento nos muestra cómo es la vida de Buffy Anne Summers, una estudiante de secundaria – posteriormente universitaria- que es escogida por el destino para ser la Cazadora y luchar contra las fuerzas del mal. Este argumento es muy transcendental, si lo pensamos detenidamente. Se puede decir que, una parte de la Filosofía, por no decir que toda, siempre versó en torno al planteamiento de el ser humano luchando de algún modo, para vencer el Mal. Sin ir más lejos, la religión cristiana siempre tiene muy presente la dicotomía del Bien y el Mal. El mal es algo del que las personas buenas nos debemos apartar. Imaginénse si está arraigada en la mente humana, a lo largo de la historia, esta desigual lucha que los chamanes o los hombres-medicina de las tribus primitivas jugaron siempre el rol de la protagonista de esta serie. En la actualidad, parece que vivimos, en Occidente, una desacralización y un emergente ateísmo; entonces, debido a otros factores como la globalización y el hacer del mundo un único país- pues las comunicaciones han crecido vertiginosamente- nos comenzamos a amoldar y sentirnos cómodos con la idea de mostrar con total descaro el hecho de que, ahora, el ser humano no cae en el error de dejarse llevar por miedos irracionales, prejuicios o tabús. Entonces, el contemplar esta serie desde el punto de vista de disfrutar de una tarde de verano ante la pantalla de la tele comiendo palomitas, la verdad... es que está muy bien; pero, no estaría mal que no perdiésemos nunca el norte de lo que, metafóricamente, representa esta historia, al igual que otras muchas, si se analiza desde un punto de vista filosófico.

El escenario en el que acontecen las aventuras de Buffy es la ciudad ficticia de Sunnydale en California, cuya escuela secundaria se encuentra situada encima de La boca del infierno (inglés The Hellmouth). Este portal entre nuestro mundo y el de los demonios sirve de punto de salida y convergencia mística para todo tipo de criaturas diabólicas, siendo los vampiros el ejemplo por excelencia. La representación de estas criaturas está basada en mitos tradicionales: seres de la noche que se alimentan de sangre. Asimismo, Buffy y sus amigos luchan además contra un gran número de demonios de toda clase y otras varias manifestaciones maléficas. Frecuentemente se ven enfrentados al temido Apocalipsis, producto de algún rito demoníaco del villano de turno. Su labor es, naturalmente, evitarlo a toda costa. Todo esto entra dentro del planteamiento normal de las estructuras narrativas que se suelen emplear para sacar, de unos acontecimientos, interés al dramatizarlos. Se puede decir, resumiendo, que el núcleo de la historia recae sobre la protagonista y como elemento antagónico, sobre los vampiros. Lo que determina el éxito o la calidad suficiente para decir que está muy bien la serie, se observa en la trama. Puede tener paralelísmos – en lo que se refiere a la interrelación de los personajes entre sí- con películas policíacas, etc... pues, a fin de cuentas son “A contra B”.
Los villanos y eventos de la serie a menudo se inspiran en la mitología clásica y otras fuentes culturales, ficticias y religiosas. Viene a colación apuntar que, en los dibujos animados muchas veces, el rol de los protagonistas, está basado también en los arquetipos de mitologías. A lo largo de los años, la serie desarrolla además una mitología propia tan original como extensa; lo mismo sucede con la obra del genial Tolkien, o con la historia de “Hellraiser”, obra de Clive Barker. Los elementos sobrenaturales, en la historia de Buffy, poseen evidentemente una visión metafórica y/o simbólica de la realidad, mientras que las fronteras presentadas entre el bien y el mal se vuelven cada vez menos claras. Este detalle, creo yo, contribuye de manera muy decisiva a mantener la intriga y curiosidad del espectador al máximo, arriba de todo. Estas reglas pertenecen a un mundo denominado por los seguidores de la serie como el Buffyverso (inglés Buffyverse).
El personaje principal, Buffy, está bajo la dirección de su guía o vigilante, el señor Giles, quien en la serie trabaja como bibliotecario en la escuela secundaria de Sunnydale. Buffy, la Cazadora, forma parte de un linaje antiquísimo de jóvenes que son elegidas por el destino entre muchas para luchar contra el mal. Como cazadora, Buffy posee superpoderes: fuerza, resistencia, capacidad de movimiento e intuición sobrehumanas, así como capacidad para sanar rápidamente y un cierto grado de percepción extrasensorial (generalmente expresada en forma de sueños proféticos). El atribuir poderes a la protagonista, en este caso, es la excusa perfecta para tener, los creadores, cancha libre para plasmar cualquier visión del mundo que se les ocurra, ya sea en forma de alegoría, metáfora o fábula.
Buffy tiene la ayuda de sus amigos que colaboran con trabajo detectivesco y de investigación, así como con la magia. Reciben con el transcurso de la serie el nombre de Scooby Gang (Pandilla de los Scooby o Scoobys, en inglés Scoobies), en referencia a los adolescentes de la serie de dibujos animados Scooby-Doo. Da un toque muy especial y, realmente interesante, el hecho de que, aparezcan como parte del entramado de la historia, referencias a otras obras de ficción.
Es notoria, pues, la mezcla de distintos géneros televisivos dentro del argumento, tales como el terror, las artes marciales, el romance, el melodrama familiar y la comedia. Y, he aquí, la clave del éxito de esta creación... Ya decía Pio Baroja que, en una novela, hay que meter todo lo que se te ocurra, igual que en un saco. Personalmente, también pienso que el hecho de que el personaje protagonista sea una chica, da muchos puntos a la serie. Es hora ya de invertir los papeles en todo lo que se pueda a la hora de narrar. Como, otro dato muy importante, que aparece en la página de Wikipedia, y que es el hecho de que Whedon invirtió el paradigma de las historias de terror. En lugar de, una joven débil y frágil que es víctima del horror más cruel jamás pensado, nos encontramos a una joven muy atractiva, segura de sí misma y que es un adalid en la lucha contra las fuerzas del mal.
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