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FRANÇOIS TRUFFAUT | 15/10/2003




Qué puedo decir de este gran director sino que me suena su nombre como uno de los grandes talentos que la historia del cine del viejo Continente nos ha dado.
Hace tiempo vi su obra maestra " Los 400 golpes" y fue como una evocación en mi interior de una infancia tremendamente real , que se hacía ,curiosamente, "mía" también gracias a la poesía que emanaba de todas las imágenes.
Deseoso de explorar por mi propia cuenta las maravillas de toda su filmografía en un futuro, hoy no puedo hacer más que aportar mi granito de arena a la difusión de la fama de este maravilloso director que se nos fue hace tiempo; y para ello he querido basarme en el libro "François Truffaut cineasta" de Angel Pérez Gómez, editado por Mensajero dentro de la colección CINERESEÑA.

Para hablar de Truffaut es inevitable mencionar el movimiento de la "Nouvelle vague". Truffaut decía a propósito de tal movimiento: "Es evidente que la nueva ola, que nunca fue una escuela o un club, ha sido un importante movimiento espontáneo que, rápidamente ha traspasado nuestras fronteras y del cual me siento tanto más solidario cuanto que deseé vivamente su aparición a través de mis artículos, hasta el extremo de haber redactado en 1957 esta especie de profesión de fe ingenua pero convencida: La película del mañana la intuyo más personal incluso que una novela individual o autobiográfica. Como una confesión o como un diario íntimo. Los jóvenes cineastas se expresarán en primera persona y nos contarán cuanto les ha pasado. Podrá ser la historia de su primer amor o del más reciente, su boda, las pasadas vacaciones, y eso gustará porque será algo verdadero y nuevo...La película del mañana será un acto de amor..."
La comunicación, el entablar diálogo con el espectador es muy importante para Truffaut a la hora de hacer sus películas. El medio no es el mensaje y, si un texto escrito es más elocuente en su forma impresa no tiene reparo en insertarlo.
Truffaut supo formarse como buen cineasta, , aprendiendo de Hitchcock , de Bergman su fascinación por las mujeres y el sufrimiento humano, de Buñuel,... Tiene vocación de integración , para él la cultura no procede por eliminación sino por acumulación. Se declara heredero con derecho a disfrutar de lo que sus antecesores conquistaron.
Se ha dicho que Truffaut es un niño que nunca ha llegado a adulto, que no ha superado esa fase del crecimiento humano en que el individuo joven afronta con temor la dificultad de vivir, el descubrimiento y "reconocimiento" del otro sexo, y se integra en el mundo de los mayores. Todos esos sentimientos tan típicos de la etapa adolescente (miedo , timidez, soledad, culpa, necesidad de afecto, curiosidad sexual, desconfianza de los adultos, secretismo, sustitución de experiencias directas por otras como las de los libros y el cine, etc.) son el sustrato básico de su cine.
No pretende transmitir ideas sino sentimientos, cuando habla de un tercero/a plasma en sus películas los sentimientos que a él le sugieren la historia de ese personaje.
Podría seguir hablando mucho más de este genial director pero prefiero dejar la cosa aquí porque me ha fascinado leer las palabras de Angel Pérez Gómez "El cine , pues , no es un transmisor de ideas sino de sentimientos, los suyos." y me gustaría que los que lean esto se queden con esta idea, la que yo considero más importante y que , incluso, me atrevería a decir, que resume todas las lecciones que tiene que aprender un joven que pretenda ser director de cine.
Es más, tal idea me parece que se puede trasladar a cualquier arte pues, para mí , las diferencias entre la poesía, el cine o la pintura son escasas , se ciernen exclusivamente a los medios materiales.


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