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CARACTERÍSTICAS COMUNES ENTRE PELÍCULAS QUE HABLAN DE ESPÍRITUS | 02/08/2010


Siempre hay un espíritu que reclama justicia


Viendo hace poco la película que echaron, por la tarde, en Antena 3, titulada “La muerte nunca miente” me acordé de otras que había visto antes, como “Lo que la verdad esconde”, protagonizada por Michelle Pfeiffer y Harrison Ford. También me acordé de “El último escalón” que protagoniza Kevin Bacon; de “Premonición” de Sam Raimi y con Cate Blanchett; por supuesto, también, de la maravillosa “ El sexto sentido”, del excepcional director Shyamalan; y, se podría incluir también, hasta “¡Qué bello es vivir!” del extraordinario James Stewart, que, ahora, buscando datos en internet para documentarme sobre este artículo, encontré que la nombraban, en la página www.decine21.com en un artículo que habla de lo mismo que de lo que yo quiero hablar ahora. Es decir, de que la idea de que un espíritu de una persona asesinada reclama justicia, apareciéndosele a alguien muchas veces para que esa persona haga que encarcelen al asesino/a que había quedado inmune antes, es un auténtico filón que ha dado muchas buenas películas recientemente.
Lo que yo objetaría es que no hay originalidad, por parte de los directores o de los guionistas, para alterar la tradicional linealidad que supone este argumento, calcado una tras otra vez, en todas las películas.
Claro, al ser el mismo acontecer de argumentos, el trabajo mental que debe hacer el espectador, motivado por la intriga que despierta- unas veces más acertadamente que otras- la buena interpretación de los actores y los vericuetos que toma el hilo narrativo del argumento, se reduce a la postre a sólo saber o intentar adivinar - en numerosos casos, es predecible, como en el caso de “La muerte nunca miente” o “Lo que la verdad esconde- quién de los que aparece en la pantalla fue el que cometió el crimen. Es decir, se trata de la sempiterna frase “¿Quién asesinó a la persona que era antes el espíritu?”.

No obstante, a mí me gusta siempre valorar al alza y diría que, pensando en positivo, se puede opinar que, en “La muerte nunca miente” el papel que hace Anne Heche está muy bien elaborado ya que, se trata de una joven abogada que, a los dieciocho años tuvo que ser ingresada en una clínica mental por problemas psiquiátricos. De ahí, que sea lógico entender que cuando se le aparece el espíritu de una chica asesinada, ella se forme su fuerte “coraza” de que ella, por su tesón y por su fuerte carácter y convicción ha de desenmarañar todo ese asunto. La gente que ha vivido una experiencia límite, como la de ser marginada por considerársele loca, es capaz de tener una enorme fe en sí misma y una muy fuerte personalidad, ya que vivió mucho tiempo o, vive, sabiendo que no tiene a nadie en este mundo en el que apoyarse.
Por último, decir que Shyamalan en “El sexto sentido”, es el único director que tuvo el enorme acierto de rizar el rizo en esos asuntos de lo paranormal y, maravillar al espectador, consiguiendo la asombrosa jugada de, hacer creer al espectador durante todo el metraje, que el papel de Bruce Willis, es una persona normal y corriente.
En fin, tampoco quiero caer en el error de filosofar en exceso y, considerar todas estas películas que nombré- e, incluso, un capítulo de la serie “Sin rastro” que vi hace tiempo, se podría añadir- como filmes que son idénticos en todo.
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