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ABIERTO HASTA EL AMANECER. I | 02/08/2010


La “humanidad” de los vampiros, en el film de Robert Rodríguez


En este filme, Quentin Tarantino hace un papelón. Impacta muchísimo como la bailarina vampiresa, interpretada por Salma Hayek, se lanza a la garganta del personaje de Quentin. Lo mata succionándole su sangre. Es el principio del fin!! Tras ese lamentable incidente, una oleada de asesinos vampiros y vampiras intentarán acabar con la vida del personaje de Georges Clooney, Harvey Keitel, Juliette Lewis y el hijo del padre, que conduce una autocaravana, que tan bien interpreta Keitel.

La escena más famosa y que, más perduró en la memoria, de los espectadores, es el número de baile medio striptease de Salma Hayek con la pitón amarilla recorriéndole el cuerpo. No obstante, yo creo que, aunque la escena en cuestión está muy bien, hay otros momentos de la película, que son dignos de elogios. El predicador, personaje de Keitel, forma la cruz con una recortada y una barra de hierro colocada transversalmente... ¡una cruz que mata!; así mismo, es un magnífico apacigüador solucionando entuertos, haciendo gala de ser un predicador coherente consigo mismo. Antes de que se inicie el combate a muerte, entre vampiros y humanos en ese tugurio, que se llama “la teta enroscada”, ya el predicador convence al personaje de Clooney para que disfrute de la estancia y no monte follones. Le dice algo muy relevante, le dice que es un ganador, pues, consiguió llegar a México, consiguió saltarse el control policial y está, con su hermano, tomándose unas copas, totalmente libres.

El protagonista, sin duda, es Georges Clooney, pero, metafóricamente, o en potencia (diría yo) el puesto principal se lo lleva Harvey Keatel por goleada. La escena en que le hace prometer, a su hija y a su hijo, que cuando él se convierta en vampiro, no dudarán en matarlo, no tiene desperdicio alguno. El está dando todo de sí mismo. Me recuerda a una escena, muy especial también, de la película “Noches salvajes” del malogrado director francés Ciryl Collard, que muestra como el protagonista, que tiene el sida, amenaza con contagiarlo con su sangre a los maleantes que atacan a su pareja, creo que para robarle.

Después el diálogo del final, entre Clooney y Lewis está también muy bien. Clooney tiene, en este filme, un papel muy carismático, un personaje que se sabe ganar al espectador, y también, como se ve en el transcurso de la historia, a la chica, (Lewis), hija del predicador. El hijo muestra algo de reticencias al juzgar a ese ladrón narcotraficante, no llega a conocerlo realmente... y esa forma de actuar, ese carácter, le ocasiona a la larga fatales consecuencias.
La música es muy buena, y en conjunto la película es un bloque compacto sin graves fisuras. Por supuesto, lleva el indiscutible sello de Tarantino; dato que se aprecia al contemplar impactado las escenas en las que hay derramamiento de sangre... y ¡tratándose de una película de vampiros, imaginénse!
No he visto “Crepúsculo” ni ninguna de esa saga, no sé si las veré, no me llaman mucho. Pero, por lo que he oído, - te bombardean en los medios de comunicación- les daría un cinco raspado, mientras que a “Abierto hasta el amanecer” y -supongo que las partes segunda y tercera, estarán a la altura que les corresponde-, ya puestos... al cine que lleva la marca del genial Tarantino, les doy un nueve alto.

No obstante, el cine es para gustos. Gracias a la enorme creatividad de muchos directores, podemos encontrar estilos de lo más variado sobre un mismo tema.
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