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JUEGO DE PATRIOTAS | 16/04/2013


El modo de mostrar la tenacidad como arma


Ayer vi por la tele la película y me impactó sobremanera una escena, en la que Harrison Ford, el protagonista detecta, al salir del edificio de la CIA que, algo peligroso le va a suceder; Ford, un excelente actor, deja ver en su rostro que es un personaje muy intuitivo, y anda con cuidado, observando a su alrededor. No se equivocaba, había un tipo que, con una pistola con silenciador, comienza a seguirlo. Ford, seguirá andando como si nada, pero... y he ahí, el clic de la cuestión, en cuanto pasa a la altura de un remolque grande de una camioneta, se cuela por detrás de él. Entonces, el asesino que lo seguía corre y, jugando al ratón y al gato, va girando, Harrison, por los lados del furgón hasta que lo sorprende y comienza una lucha cuerpo a cuerpo, tras desarmar al matón.

Os cuento esto porque, está claro que cualquier persona en su lugar, miraría para atrás, o se acojonaría de miedo y correría, sin saber dónde meterse. El personaje de Ford es un marine, experto en salir de situaciones límite, y se ve en el transcurso de la película, como eso, que es una gran ventaja, sobre sus enemigos, los miembros del IRA, tras haber abortado el protagonista un atentado suyo, pues, la mujer y la hija sufren en sus carnes, el detalle de no estar a la altura del personaje de Ford. Una lucha enconada durante todo el metraje, muestra como es bueno saltarse las reglas cuando, no hay más remedio, y gracias a eso, la familia del protagonista consigue sus objetivos.

Es curioso, Ford, interpreta a un marine retirado de la CIA, que da clases, y que es analista. Da la risa comprobar cómo los “hombres de acción” que USA tiene por agentes del servicio secreto, no le llegan ni a la altura del zapato al marine protagonista.

No obstante, se puede afirmar que en lo que dura la película no hay espacios muertos sobrantes. El director sabe muy bien captar la atención del espectador con nuevos conflictos que le surgen, por doquier, al marine protagonista y, esto, creo yo, que es señal de que estamos viendo buen cine.

Además, la línea que separa los buenos de los malos queda muy acertadamente definida al poner como rivales del protagonista, el director, a unos individuos que sólo quieren vengar la muerte de un joven, hermano del coprotagonista, que juntos iban a realizar el atentado que, frustró Ford. Por tanto, la connotación política de si está a favor el film del IRA o no, queda relegada al olvido, para pasar a centrarnos en un impactante thriller que, no intenta salir de la ficción.

Y es que, en definitiva, se trata de un buen filme que, según los gustos de cada espectador, únicamente entretendrá, enseñará o parecerá una persecución a muerte con efectos “especiales”, propios del cine de acción, como suele decir la gente que no entiende nada de cine.
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