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EL CINE DE ACCIÓN | 12/05/2013


Imaginarse la vida muy deprisa


Una de las misiones principales del cine es que te ha de hacer volar la imaginación y entretenerte, y eso lo cumplen a la perfección las películas de acción. Yo defiendo la teoría de que, para disfrutar plenamente, del visionado de la película, has de ponerte en el lugar del protagonista, o de algún otro personaje, y creerte que lo que hacen es real, entonces, cuando le das vueltas en tu cabeza, a lo de “¿yo sería capaz de hacer eso?” ... ahí está el meollo de la gracia de disfrutar del buen cine de acción. Aunque, para gustos pintan colores!

Entrando en explicaciones acerca de este género, diremos que destaca en todos los films de acción la espectacularidad de las imágenes por medio de efectos especiales. Persecuciones, tiroteos, peleas, explosiones, robos y asaltos llenan el metraje de este tipo de películas. Aunque, hablando seriamente, como a la hora de calificar películas para festivales o certámenes, el calificativo “de acción” no existe. Es una manera popular de etiquetar un grupo concreto de películas de muy diversa temática.

Los orígenes se remontan a los años setenta en Norteamérica y la trama suele constar de una serie de clichés como la aparición de un héroe o antihéroe- en este segundo caso, se explota más la psicología de los personajes, para mí, tiene mucho más interés el ver un antihéroe-, un villano- hablando coloquialmente: eso que se dice “el malo de la película”, una joven desvalida, (es decir el contrapunto femenino para llenar la capacidad sentimental del protagonista, o su faceta amorosa), un actor secundario cómico o, en algunos casos se trata de un animal. Y no podía faltar el final con boda y “todos comieron perdices”.

Actores como Arnold Schwarzenegger, Bruce Willis, Sylvester Stallone, Jean-Claude Van Damme, Jean Reno o Jason Statham son algunos de los que aportan su potente musculatura para este tipo de películas que, ahora sufren la penetración de actores generados por ordenador.
En Oriente Chow Yun-Fat, Jet Li y Jackie Chan hacen lo mismo dentro de las películas que nos deleitan con coreografías de luchas de artes marciales.

Uno de los detalles que, a veces, pasa desapercibido, es que, tratándose de un héroe, el que le salgan bien las cosas depende, sobre todo de su mente; es decir que, si vemos en la pantalla a un tipo muy cachas y que no tiene “sesera” con lo que hace, entonces la película nos defrauda. Curiosamente, las artes marciales se basan... y todo buen practicante de wushu, judo, etc, sabrá que los principios mentales por los que se rige la mente de ese héroe, en caso de que fuera real, es lo que te hace fuerte y lo que se te queda, impregnado, del espíritu de las artes marciales orientales. Por poner un ejemplo, que nos podrá hacer visualizar más claramente a lo que me refiero es que, en la serie “Aguila roja” de TVE, pues el protagonista, en su vida diaria, seguía los postulados de un maestro zen. Es decir, que para los vagos, que no quieran leerse entero un libro sobre el Nirvana, Budismo o Zen, si ven las películas de acción desde este, peculiar, punto de vista, a la postre, lograrán asimilar los mismos conocimientos, más o menos.

Después, capítulo a parte, merecen los filmes de James Bond, porque con este personaje ya lo que se hace, es dar rienda suelta a la fantasía. Y es imposible que uno esté viendo sus acciones y fechorías y que no se le encienda en la mente la idea de “¡Vaya fantasmada!” . Personalmente, yo opino que es mejor ver películas de acción sin tanta fantasía, porque es más entretenido, aunque este entretenimiento lleve aparejado por eso mismo (porque no hay fantasmadas), un esfuerzo que ha de hacer el espectador.

Pero, todo lo que se consigue con esfuerzo es más gratificante a la hora de disfrutarlo.
¿Os imaginais una película de acción que, en vez de persecuciones y tiros fuera todo, tensión psicológica? Supongo que estamos hablando de thrillers pero, quiero dejar una cosa clara: hay que apostar por el cine de acción pero con personajes con abundante trasfondo y no caer en la chorrada de repetir clichés y estereotipos con personajes planos. Entonces, si el director hace eso, la película traspasará la calificación popular de “acción”, para pasar a convertirse en un filme serio, como hablaba al principio de este breve ensayo.
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