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DISERTACIÓN SOBRE EL MIEDO | 17/05/2013


Se desata el terror libremente


Es un clásico pero, es que se lo merece. George A. Romero, en 1968,con "La noche de los muertos vivientes" crea lo que nadie había hecho antes, “el miedo de andar por casa”, familiariza a los espectadores con un elemento oscuro (los zombis) que, antes se encuadraba sólo dentro de los ritos vudú. El miedo es una sensación como lo es la alegría, la tristeza, ... Y puede convertirse en pánico o terror, y el cine como medio catalizador de emociones, no podía descartar esta sensación de su abanico para crear adictos. Pero, hay gente que no es amiga de las películas de este género. No se puede criticar sin haber examinado a fondo lo que denostas. Y es que Romero, en esta película hizo arte, negro, pero... arte al fin y al cabo. El uso de la música, de los planos, los encuadres, los contrastes de luces en blanco y negro y, en general, la buena mano para dirigir hacen que el espectador quede atrapado, en un proceso como el de la víctima que cae en una tela de araña. Primero, tanteas, le coges cariño a los personajes, poniéndote en la piel de ellos, se desencadenan los hechos que te hacen estar pegado al asiento, intranquilo, con ansiedad, y de repente, zas!!! aparece el terror. Y es que, según mi opinión la gente que dice que no le gusta nada el cine de terror, lo hace por sentimiento de culpa. Nosotros tenemos, cada uno de nosotros, la mente llena con infinidad de cosas siempre. Si incluyes algo que, connota el matar, los muertos y demás historias lúgubres, pues, hay un momento que te preguntas, ¿quiero yo hacer lo mismo? No, por supuesto. Entonces, dices, si me gusta vivir cómodo y tranquilo, ¿para que me sirve el pasar miedo?.
Y ahora entra en juego lo que distingue a las personas sabias del resto, la curiosidad. Si vemos la obra de Romero como un artículo que te muestra el trabajo actoral, la música, el vestuario y ambientación y un sinfín de tareas encaminadas a que, desde la seguridad de que es todo en una pantalla (ficticio), pases un mal rato, acojonado, aunque hagas fuerza para no caer presa del miedo. Entonces, te has de rendir al director y decirle Chapeau! El muy cabrón me ha horrorizado. Filosóficamente hablando, se puede prestar atención al subtexto o a lo que quiere simbolizar el argumento del film, si es una crítica, como en el caso del libro de Orwell “Rebelión en la granja” que, es una crítica del sistema político... porque el género de terror también tiene su mérito; no es sangre y cabezas cortadas a tutiplé, sin orden de ningún tipo. Es como la música heavy , que no es sólo pegar berridos. Lo que sucede es que todos tenemos una mitad oscura, y cuando vemos algo que se aproxima a eso lo aborrecemos y, escapamos de ello. Es todo el mecanismo de la lógica corta de miras ( a todas luces) de : las personas en este mundo han de hacer las cosas correctamente, han de sonreir, ser felices y comer perdices. ¡Y estamos en el mundo de Heidi! Es decir, la gente que así piensa, no ha evolucionado. Se trata de un dogmatismo extremo, que eso sí que da miedo el pensar que te has de regir por hacer lo políticamente correcto siempre.
George A. Romero sirvió de precedente de muchas películas que le siguieron y marcó un hito; hay un “antes” y un “después” de esta película en lo que se refiere al género de terror.
Hoy en día en la sociedad en que vivimos, da miedo el telediario porque salen noticias que parecen sacadas de la ficción. Pero, en 1968 el mundo era de otra manera y la idea de que te ataque un zombi por la noche, era algo totalmente nuevo.
Por otro lado, hay un detalle muy importante, el cine se rige por clichés que generan un gran impacto en el espectador, y Romero sabe emplearlos muy bien. Un ejemplo es el ver a la niña, convertida en zombi, al final de la película, devorando los restos de la mujer que la cuidaba en el sótano. Si no hubiera esa escena, el espectador no la calificaría a la película de una obra de terror duro.


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