MENÚ
TELEVISIÓN
     
 
LOS VIGILANTES DE LA PLAYA | 27/05/2013


Una serie que invita a descubrir las maravillas marinas


Puse este subtítulo porque soy de la opinión de que el buen cine, en este caso la televisión, te ayudan en el sentido de estimular tu curiosidad hacia nuevos terrenos de temáticas que experimentar o aficionarte.
Lo que quiero decir es que es evidente que se produce, en infinidad de ocasiones, el siguiente efecto: por ejemplo, tiene éxito la película “Karate Kid” y hay, a continuación, un aluvión de chavales que se apuntan a los gimnasios a aprender karate, para emular, en sus propias carnes al protagonista. Los seres humanos, tenemos ese don de materializar deseos y emociones, que hasta que no se cumplen, las personas apáticas dicen que pertenece al mundo de la fantasía, y se autoengañan afirmándose a sí mismos que no está bien actuar movido por lo que te inspira el cine... Ellos se lo pierden.
En mi caso, hablar de esa serie me despierta el anhelo de explorar los fondos submarinos, como ya hizo en su época Jacques Cousteau y, que así, nos ofrecía unos maravillosos documentales. Lo que sucede es que, a mí me gustaría mucho practicar la espeleología submarina. Pero es peligroso. Y, además, que primero hay que ser un buen submarinista. Bueno, todo lleva su tiempo y, al fin y al cabo, todo depende del esfuerzo que estemos dispuestos a realizar.
La serie “Los vigilantes de la playa” se emitió de 1989 a 2001. Ha sido la serie de televisión más vista en el mundo, de todos los tiempos.
Gregory J. Bonann fue el creador de la serie; trabajaba como socorrista en el condado de Los Ángeles y se le ocurrió la idea, que empezó a emitirse en la cadena NBC, en 1989, pero, en ese momento, no tuvo la suficiente audiencia y su coste de producción resultaba muy caro. David Hasselhoff la reimpulsaría en 1991, invirtiendo su dinero y haciendo de productor ejecutivo. Entonces cuajó, tuvo gran éxito que, derivó en dos secuelas: Baywatch Nights y la película Baywatch: Hawaiian Wedding.

Hasselhoff encarna a Mitch Buchanan y el argumento se centra en el trabajo de equipo de los salvavidas y en sus relaciones interpersonales. La acción tiene como escenario los lugares próximos a las playas y, otras actividades pertenecientes al estilo de vida californiano (más tarde Hawaii). Consistía en todo tipo de situaciones: desde terremotos, ataques de tiburones, a asesinos en serie, y hasta bombas nucleares. Pero, tuvieron el acierto de parapetarse tras el contenido principal: salvar vidas de gente que se iba a ahogar de no ser por ellos.
Los interiores de las profundidades marinas serían un buen aliado para enriquecer culturalmente el contenido de los capítulos de esta serie. El espeleobuceo es una variante de la espeleología que consiste en la exploración de cavidades subacuáticas. Los sifones, son conductos cegados por el agua, al final de dichas cuevas. Para la práctica de este peligroso deporte se ha de ser buen espeleólogo y buzo y dominar las técnicas y encima, disponer de equipos especializados. A veces se necesita la utilización de mezclas con helio, oxígeno y nitrógeno (Trimix y Nitrox) para soportar los largos tiempos de bajada, de descompresión y combatir la narcosis de nitrógeno.
Mitch Buchanan es un líder que es, un planteamiento muy típico en las series; Espartaco es otro líder de masas en otro ámbito. Lo que peca esta serie, es que han caído en un fallo muy facilón: el colocar a las mujeres salvavidas más sexys que uno puede ver y, con ello desvirtúan la seriedad de los profesionales que trabajan todos los veranos, en estas acciones tan humanitariamente nobles. No se dan cuenta que lo que realza el valor de una buena serie es el contenido en calidad de los argumentos pero, no el tener chicas como bombones que tienden a interpretar personajes planos. Lo de rubias tontas lo cumplen a rajatabla y, bueno... se podía enfocar también viendo el telespectador lo que se aprende en los cursos de socorrista acuático, que yo hice uno y es muy emocionante la experiencia, cosa que, ni por asomo, se le pasó por la cabeza al guaperas de Hasselhoff. Y es que una serie ha de tener planteamientos contundentes y serios. Eso, no interfiere para nada con que sea una serie de humor, - que no es el caso- pero, si lo fuera, las pautas tendrían que ser irremediablemente, en el fondo, las mismas que las que debería tener, “Los vigilantes de la playa” bien hecha. Deberían aprender de la serie “El comisario Montalvano” de Italia. Que da un respeto al verla, que se traduce en admiración por los personajes de la vida real que hacen lo que los personajes ficticios.

Volver