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DESAFÍO FINAL | 04/11/2013


Adelante con el cine europeo



Esta película, una de las últimas que se rodaron sobre el tema de la Guerra fría, captó mi atención sobremanera en el último cuarto de metraje. Se percibe mucha química entre los dos protagonistas: Dolph Lundgren y Maruschka Detmers. La belleza sin igual de esta actriz cautiva al espectador- para opiniones pintan colores…- y cuando él está dispuesto a abandonarla a su suerte, la escena de acción con Micky Dane, agente norteamericano arrasando a los que retienen a Jana, con el camión y todo lo que se ve, como dispara a los matones y como, milagrosamente, consiguen ambos salir vivos de la “trampa mortal” en la que se habían metido, es alucinante. Lo malo es que, finalmente, a ella le dispara un francotirador, cuando, poco antes Micky descubre que, están en el piso de uno de los que los quieren matar. Micky podía haber intentado llevarla al hospital más próximo, pero … bueno, no se lo hubiera dejado el francotirador, así que : primero acabó con él y después corrió a salvarla.
Es curioso, siempre pillan desprevenidos a los personajes que mueren en las películas, a los que les has cogido cariño.
La vida es así, también, y podría haber otro final para este film, pero, sin duda, no te dejaría en el cuerpo ese “cebo” con anzuelo clavado en la mente, que te hace que revivas lo que has visto una y otra vez.

Los finales felices, si están bien hechos, muchas veces, han de sacrificar personajes. Micky consigue su propósito, a pesar de la pérdida de la mujer que amaba con loca pasión. Diría que, si los dos salen vivos, después tendría que morir alguien más en unos tiroteos, y vendría la escena final de los dos agarrados, alejándose por la calle solitaria de Praga, (donde se rodó el film), sabiendo que ella debería enfrentarse a un juicio por haber sido asesina a sueldo.
La película “¡ Qué bello es vivir!” es el contrapunto de casos como este, en que se nota, a leguas que se trata de cine europeo. Pues el cine norteamericano peca, en exceso, de hacer cuadraturas perfectas. Todo hilvanado sin ningún cabo suelto. Y encima, ya casi parece recochineo, el final es, el punto que cierra el círculo del comienzo.
Desde aquí, humildemente, voto por el cine independiente o, el cine europeo pues, es más realista y, te llega más al alma.
¿Y por qué no? Haber el director extendido el ardor del beso que se dan cuando han matado a los asesinos que, no querían que Micky se llevara consigo a Jana. Después se le podría haber añadido algo de terror o de gore, en persecuciones por las calles de Praga… Y, hasta un final con algo paranormal - ¡ Qué maravilloso western, “El jinete pálido” de Clint Eastwood-. Y bueno, ya para tocar todos los géneros en la misma factura, pues humor entre ellos dos, finalmente felices a salvo.


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