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HOMICIDIO EN PRIMER GRADO | 02/02/2014


Lo que hace un buen abogado


Kevin Bacon interpreta al protagonista, que estuvo encerrado en una angosta celda de castigo especial, de Alcatraz y, que asume su defensa por matar a un preso con el mango de una cuchara, el abogado (Christian Slater).
Al final muere al volver a Alcatraz, pero al director que lo torturó olvidándose de él encerrado en la celda de castigo lo juzgan, y lo inhabilitan profesionalmente.
Se muestra en esta película, sobre todo, el ardiente orgullo que tiene Henry James (el nombre del personaje real protagonista), de que aunque pierde la vida, se erige, gracias a un astuto abogado, en adalid de las causas perdidas. Triunfador ante la maldad amparada por las instituciones penitenciarias... Foucault estaría orgulloso del logro de él, pues al fin lo que queda alzado por encima de la execrabilidad de los que lo encerraron y tiraron la llave, en el juicio, es la humanidad y la humildad de sentimientos en estado puro, de un ser humano que tuvo que ceder, por la fragilidad inherente a las personas normales y corrientes, y matar a un preso. Pero, si estuviera bien mentalmente y no le hubieran obligado a volverse loco, entonces... ese crimen por el que le juzgaron, se hubiera evitado. El contrapunto es el egoísmo y la falaz hipocresía con que intenta lavar su “fachada”, el director de la prisión cuando lo cita a declarar, el abogado de Henry James, una persona que, símplemente, hace uso sincero de su bondad.
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