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VIDA SECRETA DE WALTER MITTY | 17/03/2014


La esencia de sentirse enfermo?



Cuando he visto la película, según transcurría el metraje, sentí al principio una profunda decepción por, sentirme identificado, y entender que la gente “enferma mental” que se proponen constantemente vencer sus limitaciones, - como los de Radio Nikosia, por ejemplo, en Barcelona- están condenadas de por vida a no ser respetadas por la aburrida y apática gente sana. Sin embargo, el amor es el eje del universo, y cuando ves que lo que, mueve a Walter es, algo tan extraordinario como el seducir a una compañera de trabajo, todo mi ánimo dio un vuelco y me pregunté, por qué antes, de ese preciso instante en que estaba viendo esta película, me preocupaba por si no había visto bien un fotograma al irse la imagen del ordenador por no mover el ratón, me preocupaba por no haber oído unas dos frases, por meterse una música de fondo de otra web, me preocupaba por infinidad de detalles... que no eran otra cosa que, la otra cara de la moneda de la gran verdad: yo soy como Walter Mitty, los enfermos mentales, que superan la enfermedad hacemos un esfuerzo tan prodigioso como cuando Mitty va a Groenlandia. Me quedo sin palabras cuando descubro en una película de ficción de este fabuloso cineasta, Ben Stiller, lo mismo que dice el mensaje del sanador Enric Corbera, que hay que ser coherente con uno mismo, en esta vida. Y que así es fácil comprender el trasfondo del dicho ese de “hierba mala nunca muere”, y es que, señores, como dice Enric, el que hace el mal está convencido de que quiere hacer eso y cree en lo que es, y paradójicamente, eso conlleva que esté bien de salud. Hay que abrir los ojos y comprender que, el que gana más dinero – en este film- es el director de Life que, compró la revista por una enorme cantidad de dinero, pero... el payaso con la tarta en la mano, como se burla de él el jefe, es el que ... al final sale en la portada de la última edición impresa de Life.

¿Quién de nosotros tiene la valentía de hacer como Forrest Gump? “corre, corre” por una banalidad. Walter Mitty corrió, y viajó hasta Groenlandia, se jugó la vida cerca de Islandia, y pasó una auténtica odisea que ni Jesús Calleja, por recuperar un negativo de un fotógrafo al que admiraba. La vida es una aventura para quien es aventurero. Eso lo leí al principio de una película francesa y, aunque parezca una chorrada, es una cosa importantísima.

Ya para acabar, vuelvo al planteamiento inicial, ¿cuántas veces el obcecarte, debido a prejuicios, miedos, complejos, etc... te han cortado el hilo principal de las auténticas tareas de tu vida? Esta película nos enseña que hay que creer, con letras mayúsculas, que hay que tener constancia y que, no hay que darse nunca por vencido. Porque tonto no es el que fracasa, tonto es el que no se arriesga. La vida sólo se vive una vez, los minutos que ocurren ahora, no se volverán a repetir por mucho que rezemos o que nos pongamos como nos pongamos. Agarremos la vida por los cuernos y hagamos frente al desafío de tener un sueño que cumplir. También en “Una mente maravillosa” al principio de la película, si recordais, se ríen de John Nash, igual que el estúpido que le lanza una bolita al cuello de la camisa, a Walter para que salga de su paranoia mental. Sinceramente: ¿pensais que, con tal de que no se rían de uno, hay que ser como un corderito que sigue el rebaño?, ¿hay que pensar que debemos cerrar nuestra creatividad y nuestros impulsos más vitales? Un día un amigo me dijo: “ Cuando uno cree una mentira muy gorda, es que es capaz de hacer lo que otros tachan de fantasmada o de imposible”.
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