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EL GUERRERO PACÍFICO, DE VICTOR SILVA | 23/05/2014


abre tu mente



Poco se puede decir de un film como éste porque, al acabar de verlo te das cuenta, si profundizas en el fondo de tu corazón, con la mente vacía de todo rastro de egoísmo que, lo que te urge es ponerte manos a la obra, y no alabarlo como una obra maestra, porque la sabiduría está – como dice el personaje de Nick Nolte, en la historia- que hay que sacar la basura que llevas en la cabeza y, a aquel al que te cuesta querer es, justamente, en quién debes volcarte en amar, con el corazón. El guerrero pacífico nos da a entender que nunca hay una barrera si tú estás libre de prejuicios. Si eliminas el deseo a lo que va a suceder, en lugar de lo que va haciendo toda la gente por la vida- ¡si es que eso es vivir!- y no te preocupas por conseguir lo que tú llamas tus sueños, y que una vez que los has conseguido, creerás que has dejado de sufrir, porque ya los tienes, y sin embargo, vuelves a sufrir infinitamente porque entonces, tienes miedo a perderlo. Entonces, ... si haces eso la gente se maravillará y te dirá que has triunfado. Pero, ojo, no puedes regodearte en el pasado, porque el momento en que te sientas feliz por haberlo logrado ya no será el momento en el que estabas ejecutando el doble salto mortal gimnastico, habiendo estado hace un año en cama y con bastón. Cada momento es único.
Y si no tienes nada que decir que sea mínimamente importante como esta frase, mejor éstate callado. El logro que consigue Dan el protagonista sólo se puede comparar con la muerte. Sócrates le dice que no hay que temerla que, es más radical que la juventud pero que, lo que te debe preocupar es no vivir feliz la vida.
El afán de superación lo ven en otras personas los que lo tienen también, porque tú no puedes ver en otra persona algo que tú no tengas. Pero la vida es cruel y puede llegar un momento en que nadie, absolutamente nadie, te alabe, y tengas que saltar al vacío sin nada, siendo el momento presente a la hora de “ahora” y sin pensar en el miedo porque la mente no lo encuentra, estás en armonía con tu cuerpo físico y te dejas llevar. ¿La intuición? No, yo opino que eso es la inteligencia. Pero, no intentes aplicarla porque fracasarás, porque, lo corriente es decir: voy a ser inteligente en matemáticas y, yo te pregunto: y la contestación que le diste a la mujer que creía que ibas a entrar en el cajero cuando que, en realidad, estabas esperando por el que estaba dentro, y ¿ el beso que viste que se daban dos enamorados cerca tuyo? A cada instante están sucediendo cosas, no hay ningún instante vacío, únicamente están los instantes en que sufres o crees que sufres, y los instantes en que te montas en una balsa de aceite artificial, para vanagloriarte de que ahora, puedes decir que eres feliz.
Sócrates, en la película, hace lo mejor que puede en cada instante, para él no existe el pasado ni el futuro porque todo queda imbuido de la magia- que llaman los que no entendieron el mensaje de esta película- de no ambicionar para no sufrir, porque tienes el respaldo de que por mucho que, lo intentes, jamás tendrás el control de tu vida.
Las emociones fluyen con naturalidad. Sino vete a un acupuntor, tus canales de energía tienen bloqueos.
Sé tú mismo le dice el entrenador cuando, Dan, con una protesis de hierro en la pierna logra hacer en las anillas el ejercicio gimnástico que ni otros sanos lo dan hecho. No existe en esos momentos, en la mente de Dan, ni sanos ni enfermos, sólo seres humanos en armonía, por eso, precisamente lo logra. Y sin esfuerzo.
Tampoco debería yo contaros estas reflexiones porque si no visteis la película ya vais con una idea prefijada. El tao verdadero no se dice, si se dice ya no es Tao, decía Lao Tsé. Y es que nos enseñan en la escuela y en los libros muchas cosas, infinidad, pero quién nos abre la mente para gestionar esa información, quién nos enseña a vivir??
Cuando quieras aprender sobre cine ve al menos diez películas malísimas, el contraste te hará aprender; si ves una cosa perfecta, te trabaja, ¿acaso? el cerebro igual de revolucionado.
Cree en ti mismo, porque si no lo crees siempre así, sufrirás y echarás constantemente la culpa a otros de tus fracasos que no supiste asimilar. El verdadero valiente es el que acepta, de gente que rechaza las cosas está el mundo lleno de, cobardes.
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