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LA EXTRAORDINARIA SENSIBILIDAD DE MIGUEL HERNÁNDEZ | 06/01/2015


Un poema de contrastes con fondo romántico


A la luna venidera
te acostarás a parir
y tu vientre irradiará
la claridad sobre mí.

Alborada de tu vientre,
cada vez más claro en sí,
esclareciendo los pozos,
anocheciendo el marfil.

A la luna venidera
el mundo se vuelve a abrir.



El romanticismo de la luna, la perversión del hombre lobo, lo romántico del símbolo lunar, la cama es para dormir, y sin embargo, se acostará para parir. Luna /nueva vida y el poeta predice el futuro; y después hace una transposición: la luz de la luna la da el vientre, y resultado de ello, la claridad sobre la persona del autor.
El tiempo evoluciona, y la alborada la relaciona con su vientre, cada vez más claro en sí, y ¡qué más oscuro hay que un pozo! Pues : esclareciendo los pozos, anocheciendo el marfil (oscuridad negra de la noche/ el blanco del marfil).
A la luna venidera, cierra como al principio para que el poema sea un círculo cerrado. Y el fin del poema, lo contrasta con que el mundo se vuelve a abrir. En definitiva, contrastes de opuestos, un canto a la vida, el hecho del parto, envuelto todo en el telón de fondo de la noche; porque el día es lo corriente pero, el poeta prefiere la noche, en donde se liberan los sentimientos y, éstos se desbocan si no se les pone freno.
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