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UN POEMA SOBRE EL TRAUMA DE LA ANOREXIA | 11/02/2016


No se puede resumir en palabras lo duro que es


Sentir



La crudeza de la carne cruda,
te suena a tí a alhelíes...

Dispara, si tienes valor
pero no dañes tu bella silueta
que, yo quiero contemplarte.

Las extrañas tajadas que prepara
tu cerebro y que recuentas, una y otra vez;
no les des más coba y deja el lenguaje soez,
que ¡ya me dirás donde te llevan alguna vez!

¿No escuchas, acaso, los improperios recubiertos
de seda que, a tu tez, lanza tu madre?

Imagínate en un tiovivo repleto de espejos,
en tu casa queremos lo mejor para ti,
como de costumbre...

De penalty para ti, golazos que mejor nunca
festejes, une tu espíritu a la carne
y, acredítate, con desenvoltura, en el
universo de la normalidad.

Ya sabemos...
Sí, sí, el don de la equanimidad
pero qué bonito, sin disparidad
de ningún tipo,
es decir: me quiero.
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