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CINE Y PSIQUIATRIA | 09/11/2004


Siete películas y su diagnóstico



A raíz de leer en un número de la revista Cinerama sobre el estreno de la película Madhouse y ver que trata el tema de los psiquiátricos... pues, me he decidido a contar cuáles son mis clásicos en este terreno. Habría que citar a “Una mente maravillosa”, “Inocencia interrumpida”, “Yo,yo mismo e Irene”, “Shine”y “Alguien voló sobre el nido del cuco”. Ah! Y aunque no lo tratan, este tema de forma explicita, sí que aportan muchos matices muy interesantes las siguientes dos películas: “Juana de Arco” de Luc Besson y “Juana la loca”, esta última de un director español.

Lo que siente un enfermo mental queda muy bien reflejado en las declaraciones que hace el personaje de Wynona Ryder , en “Inocencia interrumpida” cuando habla de que el presente, el pasado y el futuro se le mezclan en su cabeza como si estuvieran girando alocadamente todos a la vez. Resulta que ella cuando vive en el presente una situación que es similar a alguna otra vivida con anterioridad, se crea un poder de sugestión tal que su mente es incapaz de discernir que no esta viviendo la situación pasada por segunda vez, combinada con la del presente (que es lo que ella cree) y entonces ella actúa y habla a la/s persona/s en cuestión que le rodean en el presente como lo hizo en la situación similar del pasado.
Si a esto le añadimos el matiz de que John Nash, el personaje interpretado por Russell Crowe en “Una mente maravillosa” de que, si recuerdan, se ve que al final cuando ya tiene controlada la enfermedad, se despide afectuosamente de sus alucinaciones (el compañero de habitación, el inspector de la CIA y la sobrina del primero), pues comprenderemos mejor como se siente un enfermo de la mente, pues aunque a las personas sanas les parezca increíble, lo cierto es que la idiosincrasia y el carácter propio de la persona en cuestión, así como su personalidad no se pueden separar de la enfermedad ,igual que no se le puede separar a uno de su mente; entonces, cuando has convivido mucho tiempo con esas “realidades virtuales”... pues, al final, hasta les coges cariño.
Y, bueno, hablando de las enfermedades mentales, un punto inevitable de eludir siempre es la causa , por qué se producen, a innumerables investigadores médicos e incluso al público en general, o a todo ser humano le puede la curiosidad, el afán de saber por qué se produjo tal o cual enfermedad. Y lógicamente esto hay personas que son capaces de plasmarlo en arte... Este es el caso de la película “Yo, yo mismo e Irene”, en la que los directores Bobby y Peter Farrelly muestran, de la mano de Jim Carrey, y en clave de humor, la evolución que sigue un apocado y tímido policía de Rhode Island; este agente llega un momento en que sufre esquizofrenia, y puede tomarse a risa, pero actualmente hay una corriente de pensamiento que intenta comprender el mundo de las enfermedades mentales a través, únicamente, de la psicología; si nos paramos a observar a este personaje, interpretado por Carrey, no nos costará advertir que antes de declarársele la enfermedad no tenía una personalidad lo suficientemente fuerte y sana, por lo cual sufría continuas humillaciones y maltragos diversos por parte de los que lo rodeaban; el cuerpo humano es una máquina perfecta y como tal cuando, una situación se hace insostenible, el organismo se encarga de elaborar alguna estrategia para salir bien parado y protegerse... por eso le vino la esquizofrenia. Y ya hablando en términos médicos, diré que aunque esa no es la causa, porque la causa aún no se sabe a ciencia cierta, sí que podemos afirmar que existen factores desencadenantes, sin los cuales no saldría a la luz la enfermedad mental.
Lo mismo que expliqué para hablar de esta última película citada se puede aplicar al protagonista de “Shine”, el cual, sin embargo, a pesar de que la educación inculcada por su padre le desencadena el brote de esquizofrenia, logra con el tiempo hacerse un hueco en esta sociedad y ser admirado y apreciado, a la vez que respetado, gracias a su habilidad para tocar el piano. Esto, a mi juicio, quiere decir que un esquizofrénico que acepte la enfermedad y que la tenga controlada no es peor ni mejor que una persona “sana”, sino que, simplemente es distinto. Habrá cosas que haga mejor éste que aquél, o a la inversa... no olvidemos que el campo de percepción que abarca un esquizofrénico es infinitamente mayor que una persona “sana” (muchísimos más matices, analogías, simbolismos y asociación de ideas), lo cual va muy bien, por ejemplo, para el arte, ¿no?.
Y es que, una persona esquizofrénica, pienso que tiene más desarrollada la intuición... y ésta es la palabra clave por la que decidí incluir en esta lista de películas a “Juana de Arco” de Luc Besson. Pues, guiándome exclusivamente por la información histórica que aporta el director , diría, sin lugar a dudas, que lo que tenía de excepcional esta heroína francesa era un sexto sentido, fruto de guiarse exclusivamente por el hemisferio derecho de su cerebro; es decir que la parte racional, no la empleaba, la tenía como dormida y sólo atendía a las imágenes y órdenes que aparecían en su mente de golpe, sin razonamiento previo... claro, como la mayoría del resto de la gente pensaba las cosas antes de hacerlas, su actitud tan impulsiva y temeraria pronto destacó sobremanera.
Lo penoso es que una vez que el rey de Francia y los franceses, a los que ella ayudó, obtuvieron todo el beneficio que deseaban ganando las batallas, pues la tiraron, como quien tira un trasto viejo que no sirve, a una cuneta... y la cuneta no fue, ni más ni menos, que hacerla morir quemada por el fuego de la... “santa inquisición”!, la juzgaron (si a eso se le puede llamar juicio) y acto seguido le plantaron fuego a la pira de leña sobre la que la ataron, a la edad de veintiséis años (si no recuerdo mal), pues ella, debido a su enfermedad, se obcecó en no claudicar y provocó que la declarasen culpable.
Una tragedia fruto, también, de la ignorancia fue la vida de la española Juana la loca; ... no estaba loca, ni mucho menos, estaba obsesionada por el amor a Felipe el Hermoso y era lo suficientemente atrevida como para regirse por sus propias pautas; ... como no hacía lo que era normal en su época, la utilizaron, se aprovecharon de ella y fue manipulada como una marioneta. Todo porque ella nunca llegó a darse cuenta de que es más importante, muchas veces, el no buscar conflicto que el sentirse poseedor/a de la razón. Vicente Aranda logra reflejar muy bien esta situación en su película, la cual no sin razón obtuvo muchos premios y alabanzas.
Y es que, a colación de esto de que es mejor no anhelar el poseer la razón siempre, he de hablar, finalmente, y dentro del ámbito psiquiátrico, de “Alguien voló sobre el nido del cuco”, la última película citada. En este film, Jack Nicholson interpreta a un delincuente que se hace pasar por loco creyendo que así se libra del delito y, sin embargo, acabará perdiendo la vida en ello. Y es que el mundo es así de cruel... Nicholson interpreta a un personaje, que si fuera el mundo justo e idealizado, tendría que ser nombrado director del centro psiquiátrico donde lo ingresan, pues utiliza, con sus compañeros, la mejor terapia que existe: el hacerles surgir en su interior la ilusión y ganas de vivir a raudales, ganas por experimentar, por equivocarse, por sentir... en definitiva hace que les aparezca en el alma una sonrisa... Sin embargo, para ello se tiene que saltar las leyes y las normas establecidas, las cuales tienden a clasificar y segmentar todo, cada caso y cada conducta en compartimentos encajonados, creando una infraestructura, totalmente irreal, pero que no por ello deja de ser drástica y cruel.
Uno se puede imaginar fácilmente –es como si escribieses en la declaración de la renta unas cantidades falsas- que Nicholson es recriminado duramente por su comportamiento contra el sistema.
Pero, lo realmente sorprendente de esta vida y que el director Milos Forman sabe mostrar a la perfección es que, Nicholson no muere por causa de la recriminación de sus superiores sino a manos de un compañero suyo que está peor que él , y la ignorancia...
Eso, a mi entender, sucede porque Nicholson es tan bueno que se pasa de la raya, anula su propia identidad en sacrificio por los demás y ¡así le va!...
Moraleja: nunca hay que darlo todo por solucionar un problema o un asunto de los demás , tanto como despersonalizarse uno mismo.
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