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REPORTAJES
     
 
OTROS CINES 2 | 18/11/2004


Segunda parte



En Indonesia, por ejemplo, donde a principios de la década de 1980 existía una verdadera industria, la producción disminuyó en poco tiempo de 60 a dos o tres películas por año. Al acaparar la distribución las empresas estadounidenses lograron controlar el 99% del mercado y, en consecuencia, ahogar la creación indonesia. No es de esperar que la situación cambie en los próximos años, a menos que se extienda el ejemplo del peculiar patriotismo cultural de Corea del Sur.
En Irán, actualmente es donde más vitalidad se respira. Abbas Kiarostami ya había realizado dos magníficas películas (“El viajero”, 1974 y “El informe”, 1977) antes de la llegada de los religiosos al poder, los cuales no ayudaban nada a que este cine fuese reconocido en el resto del mundo.
Japón, que calcó el modelo de industria cinematográfica de Hollywood, a mediados de la década de 1950 contaba con nombres como Kenji Mizoguchi, Mikio Naruse, Yasujiro Ozu o Akira Kurosawa y una producción de 600 películas por año.
Lo importante es que los críticos y los festivales no se dejen embaucar por el afán egoísta de la industria cinematográfica norteamericana que aspira a ser la única en el mundo. Si los críticos, festivales y espectadores (factor muy importante, también) resisten podemos seguir estando felices.
Hay que elogiar enormemente el papel que juega el Festival de los Tres Continentes, que impulsa enérgicamente la cinematografía de Asia, Africa y América Latina. Gracias a él tuvieron el primer reconocimiento, autores que después serían considerados genios: Souleymane Cissé, el chino Chen Kage, o el iraní Abbas Kiarostami, por citar algunos.
Se celebra este festival del 21 al 28 de noviembre, en Nantes.
Más información: www.3continents.com y www.cinema.diplomatie.fr

Según Piers Handling, director del Festival de Toronto, “narrar historias es una forma de analizar los cambios. Recordemos lo que sucedió en Rusia después de 1917, en Alemania al fin de la Primera Guerra Mundial, en Italia durante el período posterior a la Segunda Guerra Mundial, en Cuba después de 1959 o en Francia tras la descolonización de finales de los años 50: en todos eses países surgió un cine vigoroso. Esta energía se tiende a perder cuando todo va bien. La época de oro de Hollywood, en los años 30 y 40, se debió en gran medida a la afluencia de talentos procedentes de Europa, que huían del comunismo o del fascismo.” Así mismo afirma que la producción occidental se preocupa ante todo de divertir y ganar dinero.

DATOS RELEVANTES
Estados Unidos invierte más en la industria cinematográfica que el conjunto de países de los que se disponen datos. La Unión Europea ocupa el segundo lugar.

SALAS Y PANTALLAS
En América del Norte y en la zona de Australia/Nueva Zelanda y el Pacífico, el número de pantallas de cine por millón de habitantes aumenta. En la región más poblada del mundo, Asia Central y del Sur, así como en América Central y el Caribe y Europa Central y del Este, cada vez más cines cierran sus puertas. En el resto del mundo, el número de pantallas se mantiene estable.
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