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REPORTAJES
     
 
ULTIMO FESTIVAL DE CINE DE ORENSE | 11/03/2005


Comentario de las películas más destacadas



En este breve reportaje quiero hablar de algunos de los autores- más significativos, a mi entender- de los cuales pudimos ver películas suyas en el último festival de cine que se celebró en Orense.
Una de las figuras más importantes del cine mexicano es Alberto Isaac, fallecido recientemente.
Comenzó su andadura cinematográfica en 1964, escribiendo un guión para competir en el primer concurso de cine experimental de 1965. Adaptó el cuento “En este pueblo no hay ladrones” de García Márquez. Dirigió el mismo la película homónima y quedó en segundo lugar. Resulta, hoy en día, muy curioso el elenco de actores secundarios y figurantes, formado entre otros por el propio García Márquez, Luis Buñuel en un papel de cura, Juan Rulfo, José Luis Cuevas, Carlos Monsiváis, Abel Quezada, Alfonso Arau, Leonora Carrington y Maria Luisa Mendoza, “La China”.
Tras esta primera película, rodó uno de sus mejores films: “Los días del amor”(1971).
En “Tivoli”(1974), Alberto Isaac expresa cuan compatibles eran su ánimo, la alegría de vivir y la observación crítica e inteligente de la realidad.
Además de “Los días del amor” y “Tivoli”, otras obras como “Las visitaciones del diablo”(1968), el documental “Olimpiada en México” (1978), “El rincón de las vírgenes” (1974), “Tiempo de Lobos”(1981), son estupendos ejemplos de un cine honesto y a la vez, divertido, lúcido e inspirado.
Sus dos últimas obras son: “Mariana Mariana” (1986) y el trabajo póstumo titulado “Mujeres insumisas” (1994).
Otro de los directores de los cuales pudimos apreciar su buen hacer en Ourense es Michael Haneke. El cineasta austríaco realizó un cine revolucionario con “Funny Games” (a la que se tildó de neofascista) y “La pianista”. Su último trabajo, “El tiempo del lobo”, protagonizada por Isabelle Huppert y Patrice Chéreau, nos muestra su particular visión del Apocalipsis. En definitiva, un curioso cineasta al que definen en una página de internet diciendo de él que “sin ofrecer concesiones, en busca del cine más objetivo posible, Haneke trata de colocar al espectador en el mismo lugar que sus personajes: una civilización en ruinas donde reinan la violencia y la ausencia de moral.

En una entrevista ofrecida a El Cultural de internet, habla así de su último trabajo, “El tiempo del lobo”: “Lo que yo quería era estudiar el comportamiento humano ante una situación extrema. Simplemente he imaginado qué ocurriría, qué haríamos usted y yo si no hubiera luz en las calles, ni alimentos, ni medios de transporte... El filme se puede interpretar de muchos modos, y la versión apocalíptica es uno de ellos. Esa es la grandeza del cine. No tiene desperdicio! el siguiente comentario: “si acaso es una película de ciencia-ficción para los ricos, porque hay que tener en cuenta que la mayoría de la población mundial vive en una situación todavía más precaria que la que yo muestro.”
¡Este es de los míos!... ¡¡atentos!!: “La mayoría de las películas sobre catástrofes necesitan explicar las causas y, luego hay un héroe que lo soluciona todo y salva a la civilización. Pero mis pretensiones son diferentes. He querido hacer una película mucho más privada, estudiar el comportamiento del hombre tras los efectos de una catástrofe. La única pregunta productiva sólo puede ser: “¿Cuál será mi reacción y la de mi vecino?”. Las causas de esa catástrofe, sean atómicas o bacteriológicas, son irrelevantes para conseguir la película que yo tenía en la cabeza.”... y es que esto, como diría Txejov , es creatividad, pues este dramaturgo ruso tenía también ideas geniales del mismo estilo (por ejemplo: un hombre descubre que le ha tocado el gordo de la lotería, llega a su casa deprisa y se suicida. Ese sería un argumento intrigante!).
El título del filme está extraído del Código Regio, el poema alemán más antiguo, que describe el tiempo antes del fin del mundo. Haneke explica que “el film se puede interpretar de muchos modos, y la versión apocalíptica es uno de ellos. Esa es la grandeza del cine.”
Ante la pregunta de si cree que, de algún modo, ha reinventado la ciencia-ficción o el cine de terror, el director responde: “Nunca me planteo esas cuestiones. He filmado mi película de la misma manera que he venido haciéndolo hasta ahora. En ningún momento he intentado plantear un nuevo estilo de película de ciencia-ficción o de terror, aunque sean elementos propios de la trama. La ciencia-ficción casi siempre se sirve de la descripción de un futuro algo vago, pero mi película transcurre en el presente.
Dos preguntas, y sus correspondientes contestaciones, no tienen desperdicio; son las siguientes:
“–¿Cree que la sociedad que usted retrata no está muy alejada de, por ejemplo, Bosnia en los años noventa o el actual Irak?
–Desde luego. Creo que son atmósferas muy parecidas. Es muy fácil ser “humanos” en circunstancias normales, con todas las necesidades básicas resueltas, entonces no hay problema y todo va bien. Lo interesante, al menos para mí, es ver qué ocurre cuando las circunstancias no son tan normales. Eso es lo que está ocurriendo en muchos lugares del mundo ahora mismo. Hay pueblos, países enteros viviendo sus propias catástrofes y se parecen mucho a lo que yo muestro. Y eso no es ciencia-ficción. Es una realidad.”
En la segunda pregunta a la que me refiero el entrevistador le pregunta a Haneke si tiene algún mensaje su cine. Haneke responde que no es una película didáctica, que sólo espera que las situaciones reflejadas sean lo bastante complejas como para no reducirse a un mero cliché.
Yo, la verdad, tenía una mala impresión de este realizador desde que vi su película “Funny games” pero, ahora, al leer esta entrevista veo que su forma de entender el cine tiene mucho merito y es de admirar!! Para eso véase lo que responde cuando se le recuerda que siempre rueda las escenas de acciones extremas como si fuera algo que ocurre continuamente y que no tiene la menor importancia: “ -Cuando las situaciones extremas se muestran en el cine, uno puede caer rápidamente en la trampa de la exageración. Esta exageración lleva a la inverosimilitud y yo quiero que el espectador sea un compañero de viaje, no una víctima de mis pretensiones. Para ello busco el discurso más objetivo, la precisión, porque todo lo que vaya más allá de la experiencia del público incita a una rápida consideración de la historia como un entretenimiento, y eso crea una distancia. Quiero que el espectador presencie la escena casi como si estuviera dentro de la pantalla. Busco la objetividad, algo realmente complicado en un proceso, como el cine, donde intervienen tantas personas.”
El tercer realizador que quiero nombrar en este reportaje es John Sayles, el cual, con su película “Casa de los babys” muestra fuertes contrastes que son fruto de la globalización de la época actual; un detalle que me llama mucho la atención es como al retratar a las protagonistas (entre las que está Daryl Hannah), da a entender que esas mujeres ricas son incapaces de tomar conciencia de lo que ocurre fuera de las cuatro paredes rosas que las encierran y de ese entorno impoluto y ficticiamente agradable que las envuelve.
Majid Majidi nos muestra en su película “El color del paraíso” un alegato a favor de la tolerancia ante los discapacitados, y lo hace de una forma que me encanta, pues es de manera indirecta, la tolerancia se deduce de la reacción de repulsa que embarga al espectador ante la contemplación de lo que hace el padre del niño protagonista ciego, que por el hecho de presentarlo nosotros, nos percatamos de que está mal hecho y nos entran ganas de censurarlo. Las malas acciones consisten en que el padre tiene al niño internado en una escuela para ciegos pero como, Hashem, el padre, quiere rehacer su vida tras haber enviudado, con una nueva mujer, entonces el niño ciego le supone un estorbo, una cosa inútil... justo como lo que se quería reflejar en el anuncio de televisión que tenía por lema “El no lo haría “ y que se veía como las familias cuando llega el verano abandonan a los perros como quien tira al cubo de la basura un juguete roto.

Por último, quiero hablar del realizador Steven Shainberg, del cual a su último film lo califican de “la mayor perversión sexual americana”. Se puede decir que “Secretary” es una sólida apuesta de renovación de la comedia romántica.
Respecto al motivo de abordar el tema de la película en cuestión, Shainberg confesó a El Cultural que “jamás había leído algo que hablara de la sexualidad de una forma tan honesta y moderna (refiriéndose a el cuento “Secretary”, de apenas doce páginas, del libro de narraciones breves “Bad Behavior” de la escritora Mary Gaitskill). Hice un mediometraje de 25 minutos a partir del cuento que al principio se ajustaba mucho al texto. Pero ahora, cuando para el largo escribí el guión con Erin Wilson, cambiamos bastante el tono de la narración, le dimos más humor y dulzura y añadimos muchos detalles. Así que la película resultante está libérrimamente inspirada en lo que Gaitskill escribió.”
Es una película con moraleja, tiene un mensaje que puede servir de ayuda al que reflexione sobre ello, y según palabras del director, la conclusión que se extrae después de visionar el film es: “si somos capaces de experimentar al completo el dolor al mismo nivel que el placer, seremos capaces de llevar una vida de mayor profundidad y sentido.” Yo digo que este realizador sirve para filósofo y es que verán, a la pregunta de qué es lo que más le excitó de rodar una película tan provocadora, respondió que después de haber visto “Portero de noche”, “El último tango en París” o “El imperio de los sentidos”, llegó a la conclusión de que lo más excitante que ocurre sexualmente entre dos personas es lo que está en sus mentes. Y apostilla: “a mí no me excita ver películas en las que las escenas de sexo son gráficas y detalladas.”
La conversión de patito feo en cisne, sufrida por una mujer, se convierte en una comedia romántica post-freudiana de toque original en la que dos personas encerradas dentro de sus fantasías privadas descubren una milagrosa armonía erótica; el espectador experimenta en cuerpo ajeno una nueva forma de llegar al placer y a la liberación personal.



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