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EL SABOR DE LA SANDIA | 08/05/2006


Lo sublime en erotismo



A mí el cine original y que se sale de lo corriente me parece muy interesante por eso precisamente porque, si vas a ver algo que te sorprende disfrutas mucho más que si vas a ver algo que ya sabes como va. La película en cuestión es “El sabor de la sandía” y me parece muy interesante hablar de ella porque alude a un tema que, siendo sinceros, define al hombre por completo, salvando barreras de nacionalidades, ideales o cualquier tipo de afiliación... ¡a qué hombre no se le hace la boca agua sabiendo que tiene la posibilidad de hacer el amor con una mujer hermosa!... la biología se impone. Este punto de vista ha dado lugar a lo largo de la historia a muchos ríos de tinta, que en definitiva forma dos grupos de opinión: los que aceptan tal cual el asunto, como Freud y los que se hacen “la picha un lío” intentando hacer ver que el hombre es un ser intelectual casto y puro... chorradas!!

La amistad es un factor que condiciona al hombre esté donde esté y se mueva en el ámbito que se mueva; prueba de ello es el detalle, que aparece en este film, que nos muestra como Shiang- Chyi conoce por casualidad a Hsiao Kang, un joven que había visto antes y que, ahora es una estrella porno pero, que ella lo desconoce.
Tsai Ming-liang, el director es un artista que piensa por sí mismo en todo y no actúa bajo puntos de vista preestablecidos o que se dan por supuestos de forma convencional en la sociedad actual. Este detalle para mí es muy importante pues, nos indica que su obra nos va a revelar de forma pura y sin prejuicios su sentir más sincero. Si además lleva un mensaje de autor implícito y nos cuenta de forma coherente algo... mejor que mejor!
Otro detalle muy importante es que, se prescinde de una ley imperante en la mayoría del cine convencional que es el atribuir la primacia a la palabra. En este caso, Ming-liang se vale de la expresión corporal de sus autores para dejarnos llenos sin necesidad de tener que sobrecargarnos con el lenguaje oral.

La soledad, la falta de amor, individuos sin rumbo que buscan algo o alguien y que se buscan a sí mismos intentando encontrar el sentido de sus vidas. Esto es el núcleo principal según el cual comprendemos de un plumazo todo el arte de Ming-liang. Es fácil hacer cine! Sólo se trata de tener unos conceptos básicos y estar decidido a darte topetazos contra ellos una y otra vez, hasta cansarte, utilizando cada vez distíntas metáforas. Los conceptos básicos, no me refiero a cultura cinematográfica sino a saber que (a base de conocerse a uno mismo perfectamente) a uno le gusta todo lo referente al amor, o a la maldad en todas sus vertientes, por ejemplo. Después, el equipamiento, y los medios para filmar son lo de menos, porque como dice Martín Valverde en sus conciertos, “las cosas más valiosas de este mundo no se compran con dinero”.

“El erotismo, donde se incluyen tórridas escenas de sexo explícito” dice Alberto Rodríguez Alonso en su crítica cinematográfica de la película en internet. ¡Sublime! Porque mostrar erotismo ocultando es lo más común pero, mostrar erotismo desbocando sexo puro y duro a raudales, tiene muchísimo merito, ¿no?


Ficha Técnica

Director y guión: Tsai Ming-liang. / Producción: Vincent Wang y Bruno Pesery. / Fotografía: Liao Pen-jung. / Música: Stanley R. Lebowsky y Herbert Newman. / Sonido: Tu Duu-chih./ Montaje: Chen Sheng-chang. / Dirección artística: Yip Kam-tim. / Intérpretes: Chen Shiang-chyi (Shiang-chyi), Lee Kang-sheng (Hsiao-kang), Lu Yi-ching, Yang Kuei-mei, Sumomo Yozakura, Hsiao Huan-wen, Lin Hiu-xun, Jao Kuo-xuan, Hung Shu-mei, David Yang, Wu Huan-wen… / Nacionalidad y año: Taiwán / Francia 2005 / Duración y datos técnicos: 115 min. color 2.35:1.



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