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INCENDIOS | 17/04/2008


La disputa del futuro frente al pasado



Se inicia la jornada a las 6.30 a.m. para Telecom. Le sonó el despertador que se había inyectado en el brazo recientemente, con un proceso nuevo que anunciaban en la tele, llamado cronofotolaserización. Estamos en el año 3010, atrás quedó la segunda guerra intergaláctica, en la que Telecom había resultado herido en el brazo por la explosión de una granada voltaica.
En su cibercasa, en medio de una selva virtual, pues se considera gran amante de la Naturaleza, bueno, digamos, de lo poco que queda de ella pues, los architecnócratas- seres con piel sintética y cerebro computerizado que suponen la segunda generación de autómatas- cuando se agruparon para hacerse con el control de la Tierra, destruyeron casi por completo todos los recursos naturales del planeta ... Suerte que el Estado Global habilitó unos proyectos financiados por los Jupiterianos para crear una naturaleza virtual. Telecom se dirige a la cocina para tomar su desayuno criogenético. Le espera un largo día de trabajo: es peón de una brigada laserizada (que se desplaza en vehículos que circulan por la red de autopistas del sistema creado por potenciaciones infinitas de rayos láser) que trata de evitar que haya incendios forestales. Pero, estamos en abril y desde febrero lleva trabajando en las tareas de desbroce para facilitar el crecimiento en los montes de Saturno de los hongocelulares biónicos. Se trata de seres que no tienen capacidad de movimiento, al igual que las plantas. Están anquilosados en la tierra, y si se les arranca, mueren. Pero se puede interactuar con ellos a través del lenguaje ocularístico: se trata de unos signos que emiten a corta distancia con su único ojo y que, para los habituados a ello, resultan fáciles de entender. Son seres, no obstante que poseen muchísima inteligencia. Expertos de la Agencia de la Vía Láctea, estimaron hace unos meses que su capacidad de razonamiento quintuplicaba a la del ser humano más listo que pudiera existir. Por lo tanto, es fácil imaginar, que resultan de gran ayuda para personas que se sienten solas o que sufren algún tipo de depresión.
Telecom ha resuelto hace pocos días su faceta sexual, como había estudiado ingeniería interestelar, pidió por encargo, una chica de la galaxia Eclipton. Le vino desmontada en un kit aséptico. Pasó tres días juntando las piezas. Pero al final, lo logró. Cosa que celebró la noche pasada con una cena privada con Clarice, -así se llama ella- y después disfrutó de trescientas horas de sexo. No es que estuviera trescientas horas efectivas, sino que lo hicieron dentro de la burbuja cosmogónica, que tiene el poder de duplicar en un plano totalmente subjetivo, pero que es real a efectos de las emociones y estados de ánimo, los minutos que se pasan dentro.
Telecom coge el transportador autogirado y se dirige al trabajo.
La jornada de hoy se la pasa pensando en Clarice. No obstante, es capaz de seguir siendo el empleado más eficiente de la empresa. Cuando llega la noche, no tiene el cuerpo para escuchar en la tele de silicio extrapanorámica, que su empresa está al borde de la quiebra. Así que la apaga y se pone a dormir.
Tiene un sueño raro, sueña que dentro de un mes se convierte en personaje famoso por escribir un libro que se titula “ ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?”.
Ha pasado una semana desde esa noche y Clarice, después de una ducha, le dice a Telecom que el libro ese que soñó y que tanto le preocupaba, lo escribió un tal Philip K. Dick en el siglo XX de la era pasada.
Telecom se sorprende mucho, exclama Vaya cosas más raras sueño, y le da un beso para despedirse. Tiene una cita en la oficina de la empresa, pues lo llamó el jefe.
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