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SEAN YOUNG | 09/05/2008


Un alto potencial echado a perder



Mary Sean Young nació el 20 de Noviembre de1959 en Louisville, Kentucky. Es la segunda hija del matrimonio conformado por el periodista Donald Young y la escritora Lee Guthrie; sus dos hermanos se llaman Donald Jr. (el mayor) y Cathleen (la menor). Sean fue la única de los tres que se sintió atraída desde muy temprana edad por la actuación y comenzó tomando clases de teatro y danza hasta que le llegó la oportunidad de de incursionar en el cine. Su debut en escena se produjo en una puesta de Los Angeles de Stardust. Seguidamente, vino su gran oportunidad cinematográfica en Blade Runner, gracias al perfecto psyque du rol que dio para el personaje de la androide con sentimientos y recuerdos humanos Rachael.
Pues bien, yo no la vi en “Blade Runner”, pero tras ver la película que rodó en el 91, titulada “Crímenes de amor” dos veces- y la seguiría viendo más veces- me llegó al alma la interpretación que hace Sean Young de ayudante del fiscal pues, esta actriz tiene la enorme suerte de que transmite sin necesidad de hacer nada; no se puede decir que esté actuando porque en todo momento es ella, es el personaje que ha cobrado vida y que vive en el mundo real. Es destacable la escena de boxeo, cuando le están enseñando a pelear en el ring.
Así mismo no entiendo porque la película en cuestión, dirigida por Lizzie Borden no tuvo éxito y pasó sin pena ni gloria siendo el único film de esta directora sueca. El motivo por el que pienso así es porque el argumento que confeccionaron Laurie Frank y Allan Moyle tiene un filón muy bueno que es el explorar la mente humana, la psique en uno de los aspectos que no abunda en el cine por mostrar a un delincuente cuyo crímen es puramente psicológico. Pero bueno, entiendo que no sea el film clave en la filmografía de esta actriz pues, los directores y el público no suelen concebir el cine como un ensayo de actitudes para estudiar la mente humana. Sin embargo, y a título exclusivamente personal, para mí, ese aspecto - o, mejor dicho, esa forma de ver el cine- es un aliciente enorme para disfrutar del séptimo arte.

Como epílogo decir que Sean Young no ha tenido suerte en cuanto que su carrera artística no ha seguido ascendiendo después de “Blade Runner” y, además su vida se enmarañó con problemas de alcoholismo y altercados públicos. Una pena.
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