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CINE TAILANDÉS | 17/06/2008


Buenas películas por descubrir


Película “Lizard Woman” (2004)
El director es el tailandés Manop Udomdej.
En un bosque perdido, los “geckos”, unos espíritus ancestrales bastante siniestros, atacan sin contemplaciones a varias personas, a las que convierten en hombres lagartos. Estas criaturas sembrarán el terror en la ciudad.
Producción de terror tailandesa que se aparta bastante de recientes éxitos como The Ring y The Eye. Homenajea al cine de terror estadounidense de serie B de los años sesenta y al reciente cine gore más sangriento. Los convincentes efectos especiales harán las delicias de los apasionados a sobresaltarse y gritar en las películas.

Película “Monrak Transistor” (2001)
Es el tercer trabajo de Pen-ek Ratanaruang. Es una historia de amor épica cuya estructura recuerda a La Odisea (incluso aparece la figura del narrador): un inocente chico de campo, que desea dedicarse a la canción, se ve obligado a abandonar a su joven esposa para hacer el servicio militar. Una vez allí, en su afán de alcanzar la fama como cantante, deserta para unirse a un grupo musical, y comienza así un largo periplo que le llevará a descubrir la cara más oscura de la sociedad tailandesa, mientras su mujer espera impaciente su regreso. La película es, ante todo, un sugerente y despreocupado musical dedicado al cantante pop de los sesenta, Surapol Sombatcharoen, de quien coge prestadas varias canciones. El tono festivo con el que se inicia la película fluye poco a poco hacia el drama, tiñendo el relato de amargura. Pero las alocadas escenas de humor y las canciones equilibran el film evitando que derive hacia el melodrama, resultando una tragicomedia de toques picarescos.

Película “Mekhong Full Moon Party” (2002)
Es el debut en la dirección de Jira Maligool, un realizador procedente del mundo del videoclip y de la publicidad. Es una comedia contenida y constante, de un tono afable a pesar de las situaciones dramáticas, y en cierto modo, esperanzadora. La historia nos sumerge en uno de los mitos tailandeses más antiguos, las bolas de fuego del Rey Naga, que emergen del río Mekhong el mismo día cada año. Los Naga son las serpientes sagradas de la mitología budista que habitan el río sagrado. Los monjes budistas creen que el prodigio es obra de los dioses y espíritus, mientras que los científicos lo consideran un fenómeno natural. Maligool se sirve de esta disputa para contraponer costumbre y modernidad en la figura del joven protagonista, y reflexionar sobre la pérdida de los valores tradicionales que representa el Budismo, y sobre la fuerza que esta religión suministra a la población; sobre el respeto a los mayores y sobre la implantación de los avances tecnológicos y las nuevas modas importadas de occidente en la vida rural.

Película “La leyenda de Suriyothai” (2001)
Esta película del príncipe tailandés Chatri Chalerm Yukol, fue vista en la Sección Oficial del Festival de San Sebastián (fuera de concurso) y coproducida por Francis Ford Coppola. Cuenta en clave épica la vida de una princesa siamesa que vivió en la primera mitad del siglo XVI. Las intrigas palaciegas y las guerras contra los vecinos birmanos ocupan un metraje a todas luces desmesurado para el público occidental pero que ha encandilado al público tailandés que ha acudido en masa, hasta convertir la película en la más vista de la historia de Tailandia.
La joven Princesa Suriyothai debe decidir entre su verdadero amor, un valiente guerrero llamado Piren, o cumplir con su deber y casarse con el Príncipe Tien, que la ha elegido como esposa. Tras la muerte del Rey Ramathibodi II, en 1529, toma el poder mediante un golpe de Estado el Príncipe Chai Raja, cuya mujer Srisudachan conspira contra él a favor de su amante Worawongsa. La princesa Suriyothai luchará decididamente por restaurar la legitimidad monárquica.
La película, ciertamente lineal en algunos tramos, está rodada en bellísimos parajes que le confieren un enorme atractivo visual. El magnífico vestuario brilla dentro de una dirección artística de primera categoría. Yukol, miembro de la familia real tailandesa y reconocido cineasta de 60 años, ha contado con tres directores de fotografía para rodar esta epopeya, en la que han participado miles de extras durante dos largos años de rodaje. Una hermosa música envuelve las suntuosas secuencias palaciegas y las vistosas batallas, que recuerdan las de Ran, el homenaje a Shakespeare del gran Kurosawa.

(Información extraida de Internet, entre otras páginas, de la de Metamorfósis y encrucijadas: cine tailandés contemporáneo.)
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