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CAZADOR DE POLICÍAS | 30/11/2008


Vincent Murano y William Hoffer. El dramático testimonio de un miembro de la División Asuntos Internos


Esta novela, escrita en la línea de “Serpico”, y basada en hechos reales tiene un trasfondo muy interesante y es que se pone en tela de juicio la vulnerabilidad del hombre ante la tentación del mal. Es muy fácil ser policía y apuntarse para ´salir en la foto´como una persona de bien. Pero, es otro cantar cuando los avatares de la vida te ponen delante de tus narices la disyuntiva de pensar, únicamente, en hacer el bien para ti mismo y olvidarte por completo de si perjudicas o no con esa decisión a otros.
El riesgo y el coraje y la firme voluntad de ser fiel a la causa de hacer el bien, mantienen a flote la vida del agente Vincent Murano. Su vida, abarcando incluso a su familia – a la cual pone en peligro – se convierte en una carrera contrareloj en la que, el arrepentimiento por haberse embarcado en semejante empresa, hace que no vea ninguna salida fuera del sacrificio.
Detestado por los compañeros, por sacarles los trapos sucios al aire, detestado por los delincuentes y gente del hampa por traicionarlos, se encuentra, Vincent Murano, muchas veces con una duda existencial tremenda, de no saber realmente quién es él mismo.
El mundo es injusto y debido a eso, tiene cabida la profesión de Vinnie y el relato sosegado y a la vez impactante y elocuente de los autores, hacen de esta novela un viaje al infierno, a las entrañas de las injusticias del mundo actual, como en la novela de Dante Aligheri.
El estress por llevar a cuestas una vida cargada de problemas y ser consciente de que es un peón, simplemente, dentro de un tablero en el que los hilos del destino mueven pieza constante e inquebrantablemente hacen mella en el ánimo de este policía, que se puede considerar especial por el hecho de que es policía de los policías… y ¿si él se corrompiera?
La trama de este libro no se regodea en detalles sensacionalistas; hay que andar muy pendiente de no perderse ningún detalle porque la serenidad a la hora de relatar es la tónica general; pero no por ello pierde dramatismo, al contrario.
Es digno de destacar el capítulo séptimo por la descripción que se hace de las situaciones comprometidas en que se ve envuelto Vincent Murano, como cuando una prostituta de un capo que está investigando, está a punto de descubrirle el micrófono oculto que lleva en la entrepierna. También, la reflexión que menciona al finalizar este capítulo hace ver como, en el fondo, por mucho que la humanidad se empeñe en hacer bien las cosas va a acabar todo como el rosario de la aurora. El dinero hace culpables e inocentes. El dinero mata y el dinero compra a la gente que investiga como Murano. Pero, ni el mismo Murano se salva de querer acaparar dinero; porque el dinero es necesario para vivir y porque el dinero, en la sociedad actual, lo controla todo. Hace siglos que perdimos el norte, dejamos de guiarnos por el referente de la Naturaleza y construimos un mundo en el que todo es ficticio y, dependiendo del destino, la gente sube como la espuma o cae en el mayor de los abismos.
En esta novela no se relatan, al menos, hasta el capítulo onceavo, tiroteos, todo es un fluir de análisis de conductas que acarrean engaños, traiciones, hurtos, delaciones y corrupción.
Leerla engancha, porque una vez que has empezado te puede la intriga de querer saber si matarán a Murano o si saldrá victorioso como en los finales de muchas películas americanas, que estamos habituados a ver. El morbo es otro ingrediente a tener en cuenta, dentro de esta trama pues, no se puede negar que es emocionante el hecho de sentirse que corriges a quienes están encargados de corregir. Sin duda, Murano sabe eso y ello lo alienta, pero no por ello deja de ser buen policía.
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