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ROSETTA | 04/01/2009


El realismo de una situación sangrante y muy actual


Viendo esta película uno no se da cuenta, hasta que lo lee después en la crítica, de que no tiene banda sonora… pero es, que te atrapa. Asistimos, siendo espectadores de primer orden al azaroso viaje de la protagonista seguida, cámara en mano, en busca de una meta que, sobre todo en el género de cine independiente, en el mundo actual da mucho que hablar. Me refiero a la situación marginal y de exclusión social en la que se hallan muchos jóvenes, y gente de otras edades, por causa del trabajo-basura, de los contratos temporales, de un cúmulo de circunstancias que hacen que la gente de los suburbios de las grandes ciudades no tenga, en la actualidad, nada con lo que alcanzar una seguridad de vida cómoda y desahogada.
El alcohol y los abusos sexuales aparecen en la trama pero no ocupan el protagonismo propio de los autores que quieren crear un producto artístico que impacte y nada más. No… aquí se trata de narrar con la más dura de las sobriedades una realidad que existe también fuera de la pantalla. ¡Para qué exagerar los puntos conflictivos! Si lo que nos da que pensar, una vez acabada de ver esta obra, es mucho más enriquecedor y mucho más comprometedor que el decir “ Mira que escena, cómo lo montaron, es increíble…” no, es la realidad lo que estamos viendo. Se aproxima mucho al documental.
Lo que se habla en la cinta tampoco es que sea imprescindible para entender el mensaje principal de esta cinta. La maestría, que según mi opinión, caracterizó a Eisenstein en “El acorazado Potenkim” o en “La linea general”, se ve aquí sabiamente aprovechada por los hermanos Luc y Jean- Pierre Dardenne.
Me explico, estos directores supieron captar las imágenes cuyo contenido tiene unos altísimos porcentajes de dramatismo para configurar al final un producto que es, sobre todo, testimonio… un testimonio de algo que enlaza, a poco que nos esforcemos, perfectamente con una clase de filosofía, de sociología o de psicología ,o … de historia del momento actual; genera un debate, si se quiere, el verla, pues no deja indiferente a nadie.
Cine así es conveniente que exista pues, con ejemplos como éste nos damos cuenta de que el cine trasciende, actualmente- y diría que desde siempre- el formato de arte. El cine es denuncia, el cine es transgresor y el cine es herramienta de poder pues, supone sin duda mucho almacenamiento de cultura.
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