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GILLIAN CHUNG | 20/02/2009


El humor de la sencillez



Vi hace poco la película “House of fury”, que cogí en un videoclub y me cautivó la imagen y como se desenvolvía ante la cámara esta joven, Gillian Chung. Las artes marciales son un deporte muy bonito y si lo realizan jóvenes como esta mucho más. Esta actriz en la película hace kung fu, pero practica un estilo interno, concretamente Tai chí; los estilos internos basan toda su esencia en el control de la respiración, el equilibrio y la concentración. Es decir, no son estilos vistosos y repletos de furia, acción y energía; al contrario, la energía se canaliza suavemente a través de la respiración, adoptando como centro neurálgico del cuerpo en todas las acciones, el diafragma. Esta película de la que os hablo muestra, dentro del género de la comedia, como un padre intenta con mucho esfuerzo sintonizar la onda en la que están sus hijos. Ellos, jóvenes y, teniendo como familia sólo a su padre, pues es viudo, no se creen las historias de peleas fantásticas y actos heroicos que les cuenta su padre. No se lo creen hasta que el curso de los acontecimientos los obliga a acudir en socorro de su padre y comprenden que su padre narraba cosas ciertas, pues había trabajado para el gobierno protegiendo a agentes secretos jubilados.
El cine japonés destila un humor muy genuino, muy auténtico y que no estamos habituados a ver, sobre todo si sólo ves películas americanas. A mí, personalmente,me parece un humor muy sano. Es como el humor que se hacía en España hace años, que no estaba corrompido por quererlo embadurnar de un montón de matices que lo acabaron convirtiendo, en una especie de diario de la actualidad cargado de tintes ácidos e irónicos. Con esta película te ríes a la vez que disfrutas de elegantes y vistosas coreografías de artes marciales.
Para mucha gente las películas de Jackie Chang, él es productor en esta, están relegadas a ser tratadas como inferiores. Vivimos en un mundo tan exigente y competitivo que nos parece, y damos por sentado, que tenemos que ver dramas y postulados sobre reflexiones profundas de metafísica y pseudofilosofía para poder decir que es buen cine. Sinceramente, no entiendo porque, por ejemplo, esta película no es ganadora de un Oscar. Está claro que, cuando eres niño ves el mundo de una forma que al crecer, si no te esfuerzas en mantener ese poquito de espíritu inocente y vivaz , desaparece por completo. Ya en la película de Tom Hanks, “Big,big,big” el protagonista que es un niño dentro de un cuerpo de hombre, era el que mejor dirigía la línea de producción de una empresa que se dedicaba a la fabricación de juguetes. Es decir, era el que tenía ideas valiosísimas para cómo fabricar nuevos modelos de juguetes.
El ponerse en el lugar del otro, yo diría que está mal visto. El mundo de los adultos, por lo general es un mundo en el que lo que más se premia es, tener una base sólida, una opinión bien asentada para beligerar con el resto de la gente, que tiene, asimismo, otras opiniones rotundas.
Gillian en “House of fury” tiene un novio que cuando le dice ella que, si quiere montárselo con ella, él se lo piensa un instante y la escena remata con que Gillian le dice que pasó el tiempo, que es demasiado tarde. Pues bien, este gag, se repite en dos ocasiones en el film y a mí sinceramente me parece magistral, pues no es tanto lo que da a entender sino que es una muestra de cómo el director, Stephen Young, se recrea en un minúsculo matiz para teniendo la mente en blanco, y por pura lógica dejar explotar la risa de una situación que no busca la risa por ser superelaborada sino precisamente, por lo contrario. Diría, pues, que es el humor de la sencillez.
Yo hace tiempo hacía chistes con palabras que me decía la gente a boleo, pues bien, yo creo que para hacer humor no hay que buscar per se un humor inteligente; si trabajándolo se obtiene un humor inteligente, pues bien o mucho mejor (va a gustos) pero no se ha de convertir en la meta que justifica los medios.
El planteamiento de las obras magistrales, yo siempre oí y creo firmemente, que se basa en la sencillez. La cargación de adornos y el decorar en exceso no hace otra cosa que cansar la vista o el intelecto dando, además, una falsa imagen de lo que se quiere obtener. Y actualmente, el cine peca mucho de este fallo. Los efectos especiales son complementos, pero el cine no debería distanciarse en exceso del teatro. Pues aunque no guste a los forofos intelectualoides de pacotilla que ven el cine como el único arte posible, hay que tener presente, que la base de interpretación, la herramienta con la que trabajan los actores del cine, surge del teatro. Y con esto no estoy limitando el abanico de posibilidades del actor de cine. Al contrario. Por algo muchos actores les gusta personalmente más hacer teatro que cine.
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